martes, 11 de octubre de 2011

Marta Domínguez al senado

Me gusta la idea de que Marta Domínguez sea candidata por el PP de Palencia al senado. Las listas abiertas nos permitirán darle personalmente nuestro apoyo. Se lo merece. Por lo mal que nos hemos portado –digo “nos” por no citar a nadie, que luego se molestan– durante los meses –los últimos de su embarazo– que ha durado el montaje político–policial perpetrado por el ministerio del interior, cuando era dirigido por el candidato socialista a la presidencia del gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba.

A ver si con este impulso sacamos los cuatro senadores y dejamos a los socialistas sin representación en la cámara alta, para alegría de Gallego… y de Crespo y Lagunilla, también.

viernes, 7 de octubre de 2011

Contrato único

Saldrán, otra vez, los socialistas acusando al PP de no tener programa o de tenerlo oculto. Cuando son ellos los que hacen lo contrario de lo que prometen o cuando su programa es un puñado de ocurrencias que tienen que rectificar al día siguiente de hacerlas públicas. El que quiera saber lo que va hacer el PP cuando gobierne –que nadie dude que gobernará, tras el 20-N– que esté atento a lo que está proponiendo en la macroconvención política de Málaga. Entre las muchas y buenas ideas, en todos los ámbitos, que allí se están viendo, quiero destacar la implantación del contrato único.

Cuando un empresario se plantea contratar a un empleado tiene que plantearse previamente muchas cosas, la más importante es el coste del contrato, donde se incluye el coste de despido. Y si no le salen las cuentas no contratará, lo cual no le hace ninguna gracia. Que nadie se confunda, cualquier empresario prefiere tener mil empleados que tener solo dos, lo que nunca hará es contratar a mil si su volumen de negocio solo da para dos, salvo que sea la administración.

Solución socialdemócrata para que el coste por contratar sea menor, eliminar la indemnización por despido durante un tiempo, es decir, el contrato temporal. A cambio tú, malvado empresario, cuando acabe ese periodo harás a ese trabajador temporal indefinido; y para obligarte a ello, te prohíbo que puedas volver a firmar un contrato temporal con ese trabajador. Pero si empresario no puede asumir el coste de un trabajador indefinido –que es lo normal, aunque no haya crisis–, simplemente contratará a otro temporal, aunque esté contento con el otro trabajador y le fastidie volver a empezar de cero con otro nuevo.

Para evitar estos despidos, en la última reforma, se admitió la encadenación de contratos temporales. Chapuza sobre chapuza. Una visión más izquierdista dirá que la solución es prohibir que pueda contratar a un temporal donde antes había otro, obligándole a hacerle fijo. Con eso lo que se consigue es que no contrate a nadie aunque vea mermada su capacidad empresarial. Si no puede asumir el coste de un nuevo indefinido, simplemente no puede; y no lo contratará por mucho que le obligues. Es más, si le fuerzas mucho te cargarás la empresa, que es lo que pasa ahora, pero no conseguirás más contratos indefinidos, al contrario, conseguirás desempleados indefinidos. Por mucho que golpees el cubo en el fondo del pozo, si no hay agua nunca lo llenarás.

La solución es dejarnos de izquierdadas estúpidas y ruinosas e ir al contrato único. Un contrato que genere derecho de indemnización desde el primer día pero sin ninguna otra restricción. Esto será un coste para el empresario, pero será siempre el mismo coste, independientemente de a quien contrate, o si despide a uno y contrata a otro. Con esto se conseguirá que no haya un beneficio económico por despido o un sobrecoste por mantener a un empleado con el que estás contento.

Ahora rebaja los costes sociales, flexibiliza las relaciones laborales entre empleador y empleado, evitando que los costes laborales se lleven a la empresa por delante y verás como se empieza a reducir el número de nuevos parados y, al poco tiempo, aumentan los empleos. Si es muy sencillo, simplemente hay que quitarse las telarañas marxistas de la cabeza.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Ayuda a esclarecer la verdad del 11-M

La Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11–M (AAV11M) necesita ayuda económica para continuar con la causa abierta contra el que fuera jefe de los Tedax el 11 de marzo de 2004, Juan Jesús Sánchez Manzano, al que se le imputan los delitos de falso testimonio y ocultación de pruebas.

Así, que si quieres saber lo que realmente pasó en el mayor atentado terrorista que hemos sufrido en nuestro país, colabora con la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11–M.

Número de cuenta en la Caja Madrid: 2038 1766 55 6000436375.

lunes, 3 de octubre de 2011

Nada ha cambiado

Ya no negarán que estaban negociando, ¡otra vez! con eta. Porque no se puede entender de otra forma, ese pesicolamiento cular que los socialistas han tenido, los últimos días, con respecto a las nimiedades dichas por los terroristas. Como el fin del terrorismo anunciado –de esa manera que sabes que lo que estás diciendo es un burda mentira y que nadie se va a creer– por el helador sanguíneo, Patxi López, más nadie que nunca y más nunca que nadie. Gracias Patxi por convertirte en el mejor antídoto contra los gobiernos constitucionales en la Comunidad Autónoma Vasca.

Total para ganar unos pocos votos, ¡que tampoco es seguro que los vayan a lograr! Con todas estas bobadas lo único que vamos a obtener es que eta tenga más poder institucional que el que ya han conseguido gracias a los colegís de Zapatero en el Tribunal Constitucional. Que los buitres de Brian Currin se lleven unos buenos duros por insultarnos. Y que la lucha antiterrorista –la de verdad, la de derrotar a eta– siga retrocediendo.

Esperemos que el gobierno que salga del 20-N vuelva por los fueros del Pacto Antiterrorista, que echen a los terroristas de las instituciones y del presupuesto, que se vuelva a la derrota total de los asesinos y que esta época zapatarina pase a la historia lo antes posible.

domingo, 25 de septiembre de 2011

No todos podemos ser de izquierdas

Ser de izquierdas con carácter profesional es un trabajo muy exigente. No por el horario, claro, porque al contrario de lo que se exige a las empresas privadas y sus trabajadores, a los que se prohíbe taxativamente cualquier modelo contractual ajeno a la férrea dictadura del convenio colectivo, el líder izquierdista goza de una flexibilidad absoluta para organizar su vida laboral y familiar.

Siga leyendo el artículo de Pablo Molina colgado en Libertad Digital.