Saldrán, otra vez, los socialistas acusando al PP de no tener programa o de tenerlo oculto. Cuando son ellos los que hacen lo contrario de lo que prometen o cuando su programa es un puñado de ocurrencias que tienen que rectificar al día siguiente de hacerlas públicas. El que quiera saber lo que va hacer el PP cuando gobierne –que nadie dude que gobernará, tras el 20-N– que esté atento a lo que está proponiendo en la macroconvención política de Málaga. Entre las muchas y buenas ideas, en todos los ámbitos, que allí se están viendo, quiero destacar la implantación del contrato único.
Cuando un empresario se plantea contratar a un empleado tiene que plantearse previamente muchas cosas, la más importante es el coste del contrato, donde se incluye el coste de despido. Y si no le salen las cuentas no contratará, lo cual no le hace ninguna gracia. Que nadie se confunda, cualquier empresario prefiere tener mil empleados que tener solo dos, lo que nunca hará es contratar a mil si su volumen de negocio solo da para dos, salvo que sea la administración.
Solución socialdemócrata para que el coste por contratar sea menor, eliminar la indemnización por despido durante un tiempo, es decir, el contrato temporal. A cambio tú, malvado empresario, cuando acabe ese periodo harás a ese trabajador temporal indefinido; y para obligarte a ello, te prohíbo que puedas volver a firmar un contrato temporal con ese trabajador. Pero si empresario no puede asumir el coste de un trabajador indefinido –que es lo normal, aunque no haya crisis–, simplemente contratará a otro temporal, aunque esté contento con el otro trabajador y le fastidie volver a empezar de cero con otro nuevo.
Para evitar estos despidos, en la última reforma, se admitió la encadenación de contratos temporales. Chapuza sobre chapuza. Una visión más izquierdista dirá que la solución es prohibir que pueda contratar a un temporal donde antes había otro, obligándole a hacerle fijo. Con eso lo que se consigue es que no contrate a nadie aunque vea mermada su capacidad empresarial. Si no puede asumir el coste de un nuevo indefinido, simplemente no puede; y no lo contratará por mucho que le obligues. Es más, si le fuerzas mucho te cargarás la empresa, que es lo que pasa ahora, pero no conseguirás más contratos indefinidos, al contrario, conseguirás desempleados indefinidos. Por mucho que golpees el cubo en el fondo del pozo, si no hay agua nunca lo llenarás.
La solución es dejarnos de izquierdadas estúpidas y ruinosas e ir al contrato único. Un contrato que genere derecho de indemnización desde el primer día pero sin ninguna otra restricción. Esto será un coste para el empresario, pero será siempre el mismo coste, independientemente de a quien contrate, o si despide a uno y contrata a otro. Con esto se conseguirá que no haya un beneficio económico por despido o un sobrecoste por mantener a un empleado con el que estás contento.
Ahora rebaja los costes sociales, flexibiliza las relaciones laborales entre empleador y empleado, evitando que los costes laborales se lleven a la empresa por delante y verás como se empieza a reducir el número de nuevos parados y, al poco tiempo, aumentan los empleos. Si es muy sencillo, simplemente hay que quitarse las telarañas marxistas de la cabeza.