jueves, 20 de octubre de 2011

29-O. Todos a Madrid


La asociación “Voces Contra el Terrorismo” nos convoca, a la gente de bien, para que el sábado 29 del presente, a las 13.00 horas, nos concentremos en Plaza de la República Dominicana de Madrid, bajo el lema “Frente a la impunidad, Justicia”.

Si quieres ir desde Palencia llama al teléfono 645.999107 para poder ir en autobús.

MEMORIA, DIGNIDAD Y JUSTICIA

lunes, 17 de octubre de 2011

Hablemos de Marta

Son muchos los que han criticado la inclusión de Marta Domínguez en la lista al senado por el PP en Palencia. La gran mayoría achacan a la deportista su poca preparación para la política. ¡Ni que eso fuese una excepcionalidad! ¿Qué preparación y capacidad tiene la senadora actual socialista por Palencia, Miriam Andrés? Tranquilos, ya sé que capaces como esta también los hay, y en cantidad, en el resto de los partidos, incluido el PP. Entonces, ¿por qué solo os quejáis de Marta?

A mí también me gustaría que las cortes estuviesen llenas de catedráticos, economistas, expertos en derecho, refutados intelectuales e historiadores –que falta nos hacen historiadores en las cortes, cuantas estupideces nos ahorraríamos–, pero los partidos ponen a quien ponen. Si pudiésemos votar los integrantes de las listas previamente dentro de los partidos, otro gallo nos cantaría, pero ese es un debate para otro día. Hoy quiero hablar de lo beneficioso que es para los españoles que Marta Domínguez esté en el senado.

Hay dos elementos que hacen que Marta Domínguez sea un buen representante de la soberanía nacional en la cámara alta. El primero es que Marta es una persona acostumbrada a esforzarse, a sacrificarse, a superar sus límites. Ese espíritu, inexistente en la actual casta política, es muy necesario siempre y para todos, pero muy especialmente es necesario en esta época de crisis y sacrificios; y en el lugar donde pacen los poderosos. Pueden y deben aprender tanto los políticos de la personalidad de la atleta palentina, de Abel Antón y Miriam Blasco, también.

El segundo elemento es que Marta Domínguez ha sufrido una persecución policial, que ya les gustaría haber tenido a muchos neorojos en el franquismo, para así no tener que inventársela. Cuando alguno, en el senado, diga que está sufriendo el acoso del estado español, deberá hacerlo mirando a los ojos de alguien, que de verdad sabe lo que es eso. Y cuando algún ciudadano sienta el abuso de poder del estado, tendrá a quien acudir.

Por otro lado no me extraña que la izquierda, que tiene en el senado y como ministra a Leire Pajín –que sí, que sí, que soy subjetivo al escoger los nombres, pero no en calificarles–, no quiera a deportistas en las lista del PP. Ellos en sus buenos tiempos –ahora ni eso– podían conseguir a gente, que se autodenominan de la cultura, como Ángeles González-Sinde –guionista de la película “Mentiras y gordas”– o a la que fuera la primera opción de Zapatero para el cargo, Miguel Bosé. Que será un excepcional cantante, no te digo yo que no –yo soy más de AC/DC–, pero preparado para la política, mucho no está.

En definitiva, siendo claros y dejándonos de florituras, respondiéndonos con el corazón en la mano: ¿Tus hijos, de ser algo, como prefieres que te salgan, como Marta Domínguez Azpeleta o como Miguel González Bosé?... Pues eso.

viernes, 14 de octubre de 2011

En la mitad de mi vida de María San Gil

Acabo de terminar de escuchar el ensayo biográfico escrito por la expresidenta del PP vasco, María San Gil. Aciertan en la contraportada del libro cuando escriben “el lector escuchará contar a María como fueron esos años”. Porque al leerlo notas la inconfundible voz de San Gil en cada párrafo, es la transcripción de un monólogo.

Que nadie espere encontrar entre sus hojas una vendetta contra los miembros del PP que la echaron. En realidad fue peor que echarla, quisieron quedarse con su nombre y con su imagen pero eliminando su política, que era la que daba categoría a su nombre y a su imagen. Hizo bien en irse, le ha sentado estupendamente y se le nota.

Desde el inicio nos deja claro que es una larga carta a sus hijos, para que sepan como vivió su madre su etapa política. Y de paso nos permite a nosotros también conocerla. No cae nunca en el morbo de contar “secretillos”, es más, creo que trata demasiado bien a los que a ella la trataron demasiado mal. No considera a nadie enemigo salvo a eta.

María, en todo momento, nos deja claros cuales son sus principios y valores. Su compromiso con la libertad, con España, con las víctimas, con la Iglesia, etc. Como católica nos muestra su dolor provocado por el desprecio de quien debería haber sido su pastor diocesano, pero que nunca se tuvo como tal, Setién.

Este ensayo autobiográfico tiene un secundario, que en ocasiones es principal, Gregorio Ordóñez. Lo compartido con su “jefe” es la parte más importante del libro, incluyendo el relato de su asesinato. Se nota que María le tiene como gran referente, pero en su elocución –recuerda que este ensayo no se lee, se escucha– nunca comete el error de convertirlo en leyenda.

En resumen, a quien le gusten los ensayos políticos donde se cuenten los entresijos de las decisiones políticas, las alcantarillas de los partidos y el despelleje de sus protagonistas, que no lo lea, de eso en este libro no hay nada. Por otro lado quien quiera saber cuales son los valores del mejor PP, de lo que una vez se defendió –o al menos eso queremos creer– que lo lea y si algo aprende de ello, mejor. Y la pregunta, ¿volverá María San Gil a la política?, la respuesta que nos da en esta obra es no. Ahora sabe lo que es vivir.

jueves, 13 de octubre de 2011

¡Pepiño, campeón, dimite de una vez!

Siento darle esta noticia, Sr. Blanco, pero usted está políticamente muerto. Ya no le salva nadie, si es que hay quien quiera salvarlo. Así que, para que hacer más el ridículo arrastrando su cadáver por las terminales aeroportuarias. Dimita hombre, dimita, ¿a qué está esperando?

“Lo único que deseo es poder defenderme de falsedades que están saliendo en una estrategia que es una golfería por parte de quien lo está haciendo”, declaró ayer el ministro de fomento. Que mal lo está pasado, ni que fuese un Camps cualquiera. Porque el presidente de la Comunidad Autónoma de Valencia sí que tenía que dimitir, y dimitió. Se dejó regalar cuatro trajes, y además, a cambio de nada. Esa infracción, que no delito, no se podía consentir.

En cambio a Don José, ¿de que le acusan? De llevarse unas comisioncillas, de que le hayan pagado medio chalet en Las Rozas, etc. Y como es una persona agradecida, a cambio, les ha adjudicado a esos “amiguetes” unos contratillos. ¿Y por esto ha de dimitir? ¿Un dirigente socialista al que Rubalcaba le ha acusado de ser honesto y trabajador?

Anda Pepiño, déjate de gaitas gallegas, dimite y deja a Rubalcaba que haga su campaña. Si para hundirse se basta el solito.