El soterramiento no peligra, nunca existió
Siempre he defendido que el soterramiento era una engañifa de Heliodoro Gallego para ganar, una y otra vez, las elecciones. Era su macguffin, el santo grial que elevaría a Palencia a la modernidad, y traidor a la patria –chica– todo aquel que no lo apoyase, incluyendo a los empresarios que nunca lo tuvieron del todo claro.
Ahora, que no es nada nuevo, descubrimos que el Ministerio de Fomento no tiene como prioridad el soterramiento del tren. ¿Y que hacemos con esto? Los empresarios, arrepentirse de haberlo apoyado, reconociendo que lo han hecho porque nadie más se oponía. Y el PP, no puede hacer nada, porque al no haberse enfrentado nunca a la verdad, aunque fuese desagradable, ahora no puede acusar a Gallego de mentiroso.
¿Pero que esperaban estos del PP? ¿Qué Heliodoro iba a mantener la mentira eternamente? Y aunque así fuese, ¿qué ganaba el PP apoyando el proyecto eterno? ¿O es que esperaban que la obra, al final, se ejecutase y les dejasen recoger las barreduras de la inauguración?
Nunca he entendido la postura del PP, en este tema, teniendo, además, a los empresarios deseosos en apoyar otra alternativa. Si se hubiesen enfrentado a la estafa socialista, ahora tendrían una gran baza electoral y a Gallego tan tocado que pudiese que no se presentase a las próximas elecciones pero, en cambio, están desarmados. Si no apoyan, les acusarán de oportunistas por aprovecharse de la crisis –que es la culpable de todos los males– y si siguen apoyando, solo beneficiarán a Heliodoro Gallego.





