miércoles, 5 de noviembre de 2014

La última oportunidad

Se acaba de cumplir el 40 aniversario del mítico combate Ali-Foreman en Kinshasa. Ali subió al cuadrilátero esa noche como virtual perdedor. Las casas de apuestas daban una victoria al invicto Foreman por 7-1. Foreman era más joven, más fuerte y había aniquilado a sus anteriores adversarios.

Durante buena parte del combate, Ali no bailó. En vez de esquivar los golpes del hercúleo Foreman, estuvo contra las cuerdas y se dejó sacudir de lo lindo. Ante tamaña paliza, más de uno pensó que el combate había sido amañado. Pero Ali reaccionó. En el octavo asalto Foreman dio muestras de cansancio. Ali salió entonces de las cuerdas y con un tremendo golpe de derechas mandó a Foreman a la lona. En una estrategia que bordeaba el suicidio, Ali cansó a su rival a base de recibir la del pulpo. Pero no ganó por eso. Ganó por su determinación para reaccionar y atacar en el momento adecuado.

El PP está recibiendo en las últimas fechas unos golpes comparables a los recibidos por Ali en Kinshasa. Por momentos parece tambalearse. Pero aún puede reaccionar, aunque se están acabando los rounds. Quedan algo más de seis meses para las elecciones municipales y autonómicas. ¿Cuál debería ser el derechazo que le devuelva la iniciativa? Yo lo tengo claro: la participación de sus bases.

Termine de leer el artículo “El PP en Kinshasa” colgado por Percival Manglano en LD.

1 comentario:

  1. Buddy Amor6/11/14 19:17

    En efecto, es muy apropiado comparar a este partido con un boxeador, pero yo no lo haría con Alí; sino con Sugar Ray Robinson, que acabó sus días devorado por el Alzheimer; padecimiento similar al que experimentan buena parte de los dirigentes del partido cuando son citados por el Juez Ruz para explicar la presunta financiación ilegal. Aunque ya puestos, y haciendo un poco de patria, también se le podía comparar con Poli Díaz, que lo tuvo todo y acabó sus días realquilando jeringas en Las Barranquillas. En parecida forma el PP alcanzó la gloria y corre serio riesgo de irse por el sumidero. Compararle con la Camorra o con el sistema de alcantarillado de Calcuta, aunque cruel, tampoco resultaría inapropiado. Tiene gracia el Sr Manglano cuando propone formas de participación semi asamblearias copiando a Podemos; claro, como él ahora no está en la "pomada", se puede permitir el lujo de disparar con pólvora del Rey, consejos que, naturalmente, nunca plantearía, de tener mando en plaza o aspiraciones políticas. Mucho me temo que esto es un brindis al sol; en un partido tan presidencialista eso está destinado a fracasar. Sean sensatos, lo único que salvará al PP de sí mismo es un buen batacazo electoral.

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