Desgracias palentinas: Dejar el blog en manos del becario
Me encanta que me critiquen sin citarme, me hace tan importante. Da la sensación de que consideran que todo el mundo me sigue y que no es necesario citarme para saber que se refieren a mí. Yo, a pesar de considerar que Palencia Confidencial es “el blog de análisis político más leído de Palencia” –y si no se manipula el contador para que lo sea–, me parece de ser honrados y decentes, no solo citarles, sino vincular la entrada de la que se quiere hablar. Es esta.
Me agrada que a estos blogeritos se les llene toda banda ancha hablando de los defensores de la libertad, y patatín y patatán, y luego censuren cuando les felicitas su quinto aniversario. Ellos son así.
Me maravilla cuando mezclan curas, brazos en alto, la semana santa, patadas en la espinilla al PSOE de Villarrubia y el resto de las obsesiones de la izquierda más bobolona. Que si no es porque leímos Público no entenderíamos lo que quieren decir, que parrafada más farragosa, apretada y difícil de leer, por dios. Por cierto, Chema Crespo, ¿dónde vas a volver a sacar un latisueldo como el que cobrabas en Público, que solo tú consideras que te mereces y que lo vales? O te harás reportero de un banquito como tu edecán Ión Antolín.
Pero no me siento lleno, me falta el insulto comodín. No me han llamado fascista, o como a mí me gusta que lo hagan, con los dientes apretados y empujando las letras por ellos: FRASCISSSTA. Es que si la izquierda analfabeta no me llama un par de veces fascista al día, es que no cojo el sueño.
Ahora en serio. El parque de la Carcavilla era un cementerio, donde a principios de los cuarenta llevaron a unos cuantos –no todos vinculados con el Frente Popular, algunos denunciados por enemistades particulares y aprovechando que la represión pasaba por allí…– al cementerio, los fusilaron y allí mismo, en el cementerio –ni en una cuneta, ni en un descampado, en un CEMENTERIO–, los enterraron como a los demás que allí ya moraban.
Durante años de ellos no se preocupó nadie, y no solo durante la dictadura, sino también después. El ayuntamiento en el mandato de Jambrina decidió eliminar ese cementerio y convertirlo en un parque. Se llevaron al cementerio municipal cuatro huesos, un par de mausoleos que había y la tumba de la fundadora del campo santo, el resto allí se quedó. En la parte que iba a ser jardín se eliminaron las tumbas, había que meter tierra buena para que creciese hierba, pero en las partes donde no se iba a plantar nada, se alisó y punto. Por eso en la zona del parque infantil todavía había tumbas, como las hay debajo del templete. Esto lo sabía todo el mundo, incluyendo los familiares de los allí enterrados tras ser fusilados, pero no dijeron nada.
Años después, cuando Zapatero puso encima de la mesa un montón de millones con la vaina de la memoria histórica, nos acordamos de los enterrados de la Carcavilla. Que igual los desenterrados son de los antiguos finados, no de los represaliados. Lo que yo critico y denuncio es que algún hijo o nieto de los fusilados se han metido más de 250.000 euros con la movida esta; dinero legalmente bien cobrado, moralmente mal recibido, personas que no hicieron nada cuando se estaba desmontando el cementerio, que habría sido el mejor momento, pero claro, entonces no había pasta que cobrar.
También denuncio que no hayan utilizado parte de ese dinero para volver el parque a su ser, que eso lo tengamos que pagar todos a través del ayuntamiento, que todo el presupuesto de parques y jardines de este año se haya enterrado ahí. Pero esto no se atreve a decirlo nadie, aún menos el equipo de gobierno del ayuntamiento, porque, salvo que seas tío raro como yo, a la gente le asusta mucho que le llamen fascista, o más exactamente FRASCISSSTA.
Me agrada que a estos blogeritos se les llene toda banda ancha hablando de los defensores de la libertad, y patatín y patatán, y luego censuren cuando les felicitas su quinto aniversario. Ellos son así.
Me maravilla cuando mezclan curas, brazos en alto, la semana santa, patadas en la espinilla al PSOE de Villarrubia y el resto de las obsesiones de la izquierda más bobolona. Que si no es porque leímos Público no entenderíamos lo que quieren decir, que parrafada más farragosa, apretada y difícil de leer, por dios. Por cierto, Chema Crespo, ¿dónde vas a volver a sacar un latisueldo como el que cobrabas en Público, que solo tú consideras que te mereces y que lo vales? O te harás reportero de un banquito como tu edecán Ión Antolín.
Pero no me siento lleno, me falta el insulto comodín. No me han llamado fascista, o como a mí me gusta que lo hagan, con los dientes apretados y empujando las letras por ellos: FRASCISSSTA. Es que si la izquierda analfabeta no me llama un par de veces fascista al día, es que no cojo el sueño.
Ahora en serio. El parque de la Carcavilla era un cementerio, donde a principios de los cuarenta llevaron a unos cuantos –no todos vinculados con el Frente Popular, algunos denunciados por enemistades particulares y aprovechando que la represión pasaba por allí…– al cementerio, los fusilaron y allí mismo, en el cementerio –ni en una cuneta, ni en un descampado, en un CEMENTERIO–, los enterraron como a los demás que allí ya moraban.
Durante años de ellos no se preocupó nadie, y no solo durante la dictadura, sino también después. El ayuntamiento en el mandato de Jambrina decidió eliminar ese cementerio y convertirlo en un parque. Se llevaron al cementerio municipal cuatro huesos, un par de mausoleos que había y la tumba de la fundadora del campo santo, el resto allí se quedó. En la parte que iba a ser jardín se eliminaron las tumbas, había que meter tierra buena para que creciese hierba, pero en las partes donde no se iba a plantar nada, se alisó y punto. Por eso en la zona del parque infantil todavía había tumbas, como las hay debajo del templete. Esto lo sabía todo el mundo, incluyendo los familiares de los allí enterrados tras ser fusilados, pero no dijeron nada.
Años después, cuando Zapatero puso encima de la mesa un montón de millones con la vaina de la memoria histórica, nos acordamos de los enterrados de la Carcavilla. Que igual los desenterrados son de los antiguos finados, no de los represaliados. Lo que yo critico y denuncio es que algún hijo o nieto de los fusilados se han metido más de 250.000 euros con la movida esta; dinero legalmente bien cobrado, moralmente mal recibido, personas que no hicieron nada cuando se estaba desmontando el cementerio, que habría sido el mejor momento, pero claro, entonces no había pasta que cobrar.
También denuncio que no hayan utilizado parte de ese dinero para volver el parque a su ser, que eso lo tengamos que pagar todos a través del ayuntamiento, que todo el presupuesto de parques y jardines de este año se haya enterrado ahí. Pero esto no se atreve a decirlo nadie, aún menos el equipo de gobierno del ayuntamiento, porque, salvo que seas tío raro como yo, a la gente le asusta mucho que le llamen fascista, o más exactamente FRASCISSSTA.







