viernes, 20 de abril de 2012

“Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir”

“Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir.” No, si para eso te hemos echado.

“Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir.” Ni que te fuesen a dar otra oportunidad.


“Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir.” ¿Cómo? Porque no volverás a tener a la policía bajo tu mando, que si no…


“Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir.” Pero si lo sigues haciendo.


“Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir.” Porque el 29-M os salió mal, y aún así ya veremos.


“Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir.” Claro, claro, como a Parla no vas a volver.


“Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir.” Pero no porque no quieras, sino porque con un Zapatero ya hemos tenido bastante.


“Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir.” Nos conformamos con que no tengamos la desgracia de que otro vendrá que bueno te hará.


“Lo sentimos mucho, nos hemos equivocado. No volverá a ocurrir.” Nada, hijas, tranquilas, que sabemos que fue sin querer, que no sabíais lo que hacíais.

jueves, 12 de abril de 2012

Dolor de estómago agradecido

Ante el estupor de propios y extraños, la asociación vecinal del barrio del Carmen ha renunciado a los 6.700 euros que le corresponden de subvención municipal, con el fin de explicitar su independencia del poder político local. Lógicamente, el resto de asociaciones y muy especialmente el presidente de la federación que las reúne, José Luis Liedo, se han lanzado al cuello de Jesús García de la Fuente, presidente de la citada asociación, al grito de: “que nos quedamos sin fiestas”.

Y ¿qué pasa si nos quedamos sin fiestas en los barrios? Cuando nos creímos ricos –y gastamos como si lo fuésemos– disfrutábamos de jacuzzi en el baño, ahora que somos pobres –y el que no se haya dado aún cuenta, mal va– justo nos vendrá si podemos lavarnos con una palangana.

Lo que realmente asusta a los presidentes de las asociaciones vecinales es que se puedan hacer las mismas cosas que antes pero sin dinero, los majaneros sabrán a que me refiero. O que si se hacen menos, por ejemplo, que no haya fiestas, que no pase nada, que no se note. Porque no nos llevemos a engaño, los presidentes de los barrios lo que quieren es ser alcaldes por un día, tener su ratito de gloria y eso solo lo consiguen con sus fiestecitas. Y como son incapaces de llevarlas a cabo con el trabajo voluntario de los vecinos, necesitan el dinero que les da el ayuntamiento para encargárselo al Chapilla de turno.

Porque un verdadero movimiento vecinal, que sirva para defender los intereses de sus vecinos, no necesita dinero, ni local para reunirse tan siquiera. Lo único que necesitan es la voluntad de hacer algo y las ganas de ayudar a sus convecinos. Y si no nos pasaría nada si algún año no hay para los sanantolines, pues figúrate si no llega para las fiestas de mi barrio.

Coda: Alguien me puede decir para que sirve la federación de asociaciones vecinales, amén de para que su presidente se dedique a hacer de politiquín de pueblo pequeño.

miércoles, 11 de abril de 2012

El mercadillo del martes

“Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”, Abraham Lincoln. Que es lo que Heliodoro Gallego intentó, pero lógicamente no consiguió. Demasiado le duró la jugada, en mi opinión. No voy a hacer un tratado de todos los embustes, mentiras y engaños del finado –políticamente hablando, claro– alcalde socialista. Hoy, solo voy a escribir sobre el “muerto” del mercado ambulante, que dejó.

En su día, Gallego, aprovechando el arreglo de la Plaza de la Constitución –lugar donde se instalaba habitualmente el mercadillo– desterró a los comerciantes ambulantes al recinto ferial, con la promesa de que en el futuro volverían al centro. El tiempo pasaba y no se encontraba nueva ubicación para el citado mercadillo. Lo que llevó a este colectivo a realizar la primera manifestación de comerciantes ambulantes de la historia de Palencia. Consiguieron que el alcalde les recibiera. Bueno, en realidad, fueron recibidos por un par de concejales, porque Heliodoro, para dar abrazos, se ponía el primero pero para dar la cara y decir que no, siempre mandaba a otros.

Llegaron las elecciones, el PSOE las perdió, y no solo por el voto gitano, pero también. Salió elegido alcalde Alfonso Polanco y, entre otras muchas “alegrías” se encontró con la del mercadillo. La semana pasada el ayuntamiento aprobó la instalación del mercadillo de los martes en el Paseo de la Julia. Los vendedores y clientes están contentos, los vecinos y los comerciantes del centro no tanto, y los promotores de los chalets de enfrente de la Lanera, ya ni te cuento.

Pero es lo que tiene gobernar, hay que tomar decisiones y nunca se puede contentar a todo el mundo. No vamos a negar que el voto del colectivo gitano, amplio y que se mueve en bloque, no haya tenido nada que ver. Pero esta decisión puede hacerle perder al PP un puñado de sus votantes habituales, que entre los comerciantes del centro y los vecinos del Carmen, en número ahí, ahí, andarán. Pero más allá de los votos, un alcalde, cuando toma una decisión importante o polémica tiene que dar la cara. Esto es fundamental en el quehacer político. A nadie le gusta que le pongan verde en tus propias narices, independientemente de que se tenga o no la razón, pero entra en el sueldo del cargo político. Y al que no le guste, que no se meta.

Polanco, una vez decidida la nueva ubicación del mercadillo, debería habérselo comunicado personalmente tanto al presidente de la asociación de vecinos del Carmen, como a los representes de los comerciantes. No lo habrían aprobado y le habrían puesto a escurrir, pero el derecho al pataleo nunca se le puede quitar a nadie. Ahora, estarían enfadados por la decisión pero no podrían criticar al alcalde de no dar la cara, y esto a la hora votar siempre se tiene en cuenta.

martes, 3 de abril de 2012

Se nos ha muerto Mingote


El marqués de Daroca, el ilustrador de ABC durante las últimas seis décadas, ha fallecido a los 93 años de edad en Madrid. Desde aquí, que tantas veces sus dibujos colgué, le deseo que descanse en paz.

domingo, 1 de abril de 2012

El negocio de la paz social

Los sindicatos de izquierdas UGT y CCOO son corporaciones privadas que venden un producto a su principal cliente, la administración pública. En realidad no comercian con un bien físico, sino que prestan un servicio a cambio de una contraprestación dineraria, como las empresas de viajes o los profesionales de la hostelería. Se trata de mantener la paz social, que ambas empresas gestionan, a cambio de un pago anual, que los gobiernos les entregan con cargo a nuestros bolsillos por medio de los cauces más imaginativos que imaginarse quepa.

Los dos grandes sindicatos de clase (de clase alta, a tenor de los sueldos y complementos de vestuario que lucen sus líderes) llevan treinta años creando a sus clientes la necesidad de adquirir sus servicios, que es la principal estrategia que utilizan todos los agentes comerciales para colocar su mercancía entre sus potenciales clientes. Con el transcurso del tiempo –pasa en todas las ramas de la actividad económica–, la clientela puede cansarse de adquirir siempre el mismo producto y comienza a pensar que ya no le resulta necesario o, peor aún, a coquetear con la competencia, momento en el cual el experto en mercadotecnia tiene que sacar la artillería pesada para mantener la fidelidad del comprador díscolo.

Termine de leer el certero artículo donde Pablo Molina nos explica el porqué de la huelga.