lunes, 13 de agosto de 2012

Etarras a dieta

Bolinaga se está muriendo. El siniestro personaje que tuvo encerrado, pudriéndose durante 532 días, a José Antonio Ortega Lara, el que había decidido dejarle morir, tiene un cáncer terminal. Ahora se ha puesto en huelga de hambre para “morir con dignidad”, según se ha expresado. Soy de los que piensan que esta alimaña ni ha tenido, ni tendrá, nunca una pizca de dignidad, pero que si se quiere dejar morir no seré yo quien le vaya a quitar el gusto. Jamás saldrá de mi boca: “lo importante es que Josu no se muera”. Sinceramente, que se muera me importa una higa.

Para darle más empaque al asunto, una colección de terroristas han decido acompañarle en su huelga, pero siguiendo el sistema patentado por De Juana. No van al comedor, pero comen en sus celdas un poquito de jamón cocido, unas porciones de queso, pan de molde, un poquito de fruta, leche u otras menudencias. No es una huelga de hambre, es la operación bikini. Como con esto aspiran a salir de la cárcel querrán salir con un tipito envidiable.

Ahora se ha sumado a la dietita Arnaldo, hombre de pa´, Otegi. Otro que me da una pena que adelgace que ni sé. El condenado ha comunicado oficialmente a la dirección de la cárcel donde se encuentra recluido que se suma a la huelga de hambre. Lo ha hecho después de desayunar, ya se sabe que estas huelgas es mejor cogerlas bien desayunado, no te pillen flojo. De momento no ha acudido al comedor a la hora de comer. Esperamos que esta tarde, el Lendakari, Patxi López, haga unas declaraciones, exigiendo al gobierno de España –perdón, del Estado– que haga todo lo que está en su mano para que Otegi no falte a la cena. Lo importante es que Arnaldo no deje de cenar.

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