miércoles, 8 de julio de 2009

No apto para lectores de El País

Si eres lector asiduo al periódico El País, no veas este video. Si consideras que Romeu es un adalid de la libertad, no veas este vídeo. Salvo que no temas conocer.



Coda: Cosas parecidas se podían ver en los años 30 en Der Angriff.

43 comentarios:

  1. Está cojonudo. Ahora mismo tuiteo este post, mil gracias por publicar este videoclip.

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  2. ¿Quién es ella? Está muy buena.

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  3. Muy bueno. Y hay que ver el buen rollo que tienen. Si yo fuese israelí y tuviese que responder a tanto canalla mentiroso con buena conciencia no creo que fuese capaz de hacerlo con tanta tranquilidad.

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  4. Muy bueno. La verdad es que ante ciertas cuestiones o te armas de paciencia o te sale una úlcera.

    De todos modos, es curioso como se repican ciertos términos desde determinados postulados intelectuales y calan en la sociedad. Nunca dejará de pasmarme.

    Un saludo.

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  5. Sin quitarle razón al vídeo, también sería entretenido ver uno similar con civiles palestinos etiquetados como "terroristas", "suicidas", "asesinos" o "islamofascistas". Entiendo que toda simplificación tiende a ser necesariamente parcial, pero la influencia que el antiisraelismo o antijudaísmo de la progresía caspañola tiene sobre las vidas de los israelíes es escasa, mientras que la visión israelí sobre los territorios ocupados palestinos tiene, digamos, cierta influencia nefasta sobre la vida de los que allí viven.

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  6. Anónimo9/7/09 00:27

    Imagino que unos defensores de la libertad de expresión como vosotros no borrareis este enlace a este otro video de rap, en este caso Palestino, en el que exponen su punto de vista (evidentemente con muchos menos medios):

    http://www.tu.tv/videos/rap-hip-hop-palestino-meen-erhabe

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  7. Anónimo9/7/09 03:35

    Sí, aquí sí que parece existir libertad de expresión, a diferencia de lo que ocurre en otros medios prisaicos como "quépaís" u otros medios como el buque insignia del marxistimultimillonario Roures. Por no hablar de las televisiones públicas, empezando por tve, y todo el panorama mediático de paniaguados titiriteros al son del gobierno zapateril que padece el país de la UE que más parados manda a las colas del INEM diariamente.

    Desde luego, es muy preocupante el grado de antisemitismo que hoy se estila en las filas de la progresía izquierdista -valga la redundancia-, y es que además de sus devaneos y apoyos explícitos a tiranías como la castrista o a regíemenes populistas donde tampoco hay libertad, ni de expresión ni de ningún tipo, y además asimismo del corporativismo mussoliniano que ya era marca de la casa socialista que también conjuagab muy bien el nazionalismo exacerbado, fuera izquierdista (ERC) o sencillamente racista (PNV), ahora se une también esta judeofobia repleta de eslóganes, esterotipos y prejuicios -repetidos mil veces al modo goebellsiano controlando el mayor número de medios- que parecían sacados de Mein Kampf, de ahí beben las nuevas hornadas socialistas de la izquierda, que denigran con tópicos obscenos a la única democracia de Oriente Medio, mientras se alían con tiranías teocráticas como la iraní o defienden el islamofascismo aunque suponga una violación de los derechos humanos, mientras intentan vender -y así hacerles el juego a esos fanáticos- unas ideas disparatadas de un antisemitismo muy peligroso que empieza a ser inherente de gran parte del credo socialista y de izquierdas, avalado por intelectualoides de escaso nivel cultural, y sobre todo, seguido a pies juntillas por la masa ovina que está dispuesta a tragar con todo, incluso con los prejuicios que nos recuerdan las páginas más oscuras, más negras y más siniestras del pasado siglo. Peor que Hitler.

    De todos era conocida la aversión a la libertad que profesaban los socialista y practicaban donde podía conculcando derechos, impidiendo escolarizar a un menor en su lengua materna de acuerdo con la libertad de elección de los padres, sabíamos de sus prejuicios en el ámbito energético aunque contravinieran el rigor científico, habíamos asistido a sus aberrantes negociaciones políticas con los aesinos de Miguel Ángel Blanco, hemos podido ver su compadreo y defensa, a veces adhesión inquebrantable, como con la contramanifestación a favor de Castro y su paraíso socialista, o sus nuevos discípulos en América Latina. También hemos padecido sus políticas, desde la politización de la Justicia y el entierro de Montesquieu y la corrupción generalizada hasta el desastre educativo, víctimas de la logse y demás consecuencias para crear masas acríticas y doctrinarias a las que inocular dogmáticamente el pensamiento único intentando impedir cualquier voz crítica aunque fuera a costa de la libertad de expresión. Por no hablar de sus tendencias necrófilas contra el derecho a la vida. Y también todo el mundo conoce su afición desmedida a la mentira, que va desde la perversión de lenguaje que ya denunciara Revel hasta el engaño masiva, sean terroristas suicidas en los trenes, que no se negociaba tras un atentado llamado "accidente mortal" o que no había crisis económica en España. Esto no es nuevo, ya alertaba Marañón contra el Himalaya de mentiras orquestado por la izquierda también en los fatídicos años 30. Pero ahora sumamos a esa política liberticida el siniestro antisemitismo exacerbado, exaltado y extremista que dejan traslucir sin complejos y con sumo atrevimiento y que no retrotrae a las peores épocas del pasdo.

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  8. Anónimo 0.27:
    ¿Realmente no eres consciente de la manipulación del vídeo que nos presentas? Porque es muy burda.

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  9. Soy el que puso el enlace al video de rap palestino, quiero responder varias cosas;

    -La manipulación que sí considero burda es la que hace el video de rap elaborado por el ministerio de exteriores israeli, en la que se confunden interesadamente las críticas a la actuación el gobierno de Israel con las críticas a sus ciudadanos. Que alguien considere militarista, opresor o terrorista un Estado que bombardea hospitales y escuelas, y que somete a un asedio permanente a cientos de miles de personas civiles, no significa que considere así a todos los ciudadanos que viven en ese Estado (aunque muchos de ellos aprueben tales políticas). En el video de DAM (el grupo palestino) hay una simplificación por ser un video que acompaña a una letra musical, no un documental, pero las situaciones que presenta son reales.

    -Críticar al gobierno de Israel o a la ideología sionista que lo sustenta, no significar criticar a los judios por el hecho de serlo; no hay que confundir el anti-sionismo con el anti-semitismo, como hacen ustedes. Eso lo saben muy bien los judios que en todo el mundo se oponen activamente a la politica genocida y terrorista del gobierno de Israel, de los cuales el colectivo cuyo enlace les presento es un ejemplo:

    http://judiosantisionistasenespanya.blogspot.com

    -Al sr. del comentario anterior al de Jorge Castrillejo, sería muy largo responderle a todo lo que expone y me resulta ahora mismo imposible, sólo comentar que:
    ·Da por hecho una serie de suposiciones sin ninguna base, como que pertenezco a la izquierda o que apoyo al gobierno del psoe.
    ·El partido nacionalista y racista al que hace referencia, PNV, estuvo durante años apoyando al gobierno de Aznar en el Congreso, y forma parte de la misma internacional que el PP. Luego estará más cerca de la derecha liberal que de la izquierda.
    · La hipocresía de la izquierda la que hace referencia es cierta; muchos defensores de los derechos de los homosexuales apoyan a gobiernos en el que la homosexualidad es delito (como el caso de Iran), o muchas feministas hacen la vista gorda ante las violaciones de los derechos de la mujer en países musulmanes. Pero esa hipocresía también se da en la derecha liberal, que critica ciertas dictaduras y apoya a otras; el gobierno de Aznar apoyo el embargo al pueblo de Cuba, pero mantuvo excelentes relaciones con la dictadura de Obiang, por ejemplo, y nunca aplicó la misma vehemencia frente a China que frente a Cuba.

    Saludos
    R.A.

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  10. Anónimo9/7/09 12:54

    "PNV, estuvo durante años apoyando al gobierno de Aznar en el Congreso, y forma parte de la misma internacional que el PP. Luego estará más cerca de la derecha liberal que de la izquierda."

    Fueron dos años, lo siguiente es una mentira y el resto propaganda tipo El País, de esa que disfraza el antisemitismo de crítica al gobierno israelí.

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  11. La referencia a la adscripción internacional del PNV no es una mentira, es un error de fechas; el PNV ha formado parte de la Internacional Dmocrata Cristiana (IDC) desde su fundación en 1947 (fue partido socio fundador) hasta el año 2000, en el que lo tuvo que abandonar; no por diferencias ideologicas sino por haber tenido que abandonar previamente el Partido Popular Europeo (del que formaba parte junto con el PP, luego cierta conexion ideologica habría entre esos dos partidos si han compartido organización internacional y europea durante años).
    Ideologicamente, creo que está claro que PNV, CiU y PP, se mueven en coordenadas similares; de hecho estos dos ultimos siguen estando juntos en el Partido Popular Europeo (para ser más exactos, quien está en el Partido Popular Europeo es Unió Democrática de Catalunya, una de las mitades de CiU). El PNV ya no está, repito, por una cuestión más organizativa que ideológica. Lo que separa a estos partidos basicamente es la cuestión nacional; unos son nacionalistas españoles y otrs catalanes y vascos; pero en el resto (modelo economico, forma de Estado, cuestiones sociales, etc) están bastante cercanos. No creo que decir esto sea propaganda.
    El PNV es un partido de inspiracion católica, conservador en cuestiones sociales, y liberal en el terreno economico; no es un partido de izquierda. Decir lo contrario si es una tergiversacion propagandistica de la realidad.

    De todas formas este detalle no es el elemento central sobre el que veniamos discutiendo, que era si las criticas al gobierno de israel pueden calificarse de antisemitas o no.

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  12. Las falacias, sofismas y referencias torticeras de R.A. hacen difícilmente digerible su texto. Primero coloca una burda manipulación que va de lo grotesco a lo obsceno y que intenta justificar a través de un discurso demagógico ornamentado con los tópicos y estereotipos que tanto han arraigado en la izquierda el “neoantisemitismo” tan en boga hoy día. Para empezar hablar de la única democracia de Oriente Medio como estado militarista (ya saben ustedes eso de que si unos hacen uso de su ejército para defenderse legítimamente como un Estado moderno que garantiza las libertades de su pueblo son unos belicistas, pero si “otros” (gauche divine ) matan gente es que están en “misiones de paz”, o sea, la típica jerga progre que suscribiría desde Gaspar Llamazares hasta el último comunista antisemita de los que tanto abundan…), hablar de esa democracia de Oriente Medio como “opresor” o “terrorista” tal y como hace la ETA con respecto al gobierno de España –utilizando además los mismos epítetos- dice mucho de quien lo hace y ya podemos percibir el escaso espíritu democrático de quien eso escribe. Quiere pasar por “políticamente correcto” separando a la población civil del Estado, para finalmente acabar como hacía el BNG hace poco en unas declaraciones condenando a la única democracia de Oriente Medio. Eso sí, callando ante cualquier tiranía teocrática o islamofascista, e intentado dárselas de demócratas al tiempo que sataniza sin justificación alguna y estigmatiza con los estereotipos, pero sin ninguna argumentación digna de tal nombre, al Estado de Israel. Vamos, que no ha comprado el discurso en una soflama panfletaria de un tenderete castrista de iU de puro milagro. Por favooor. Ni lo acólitos más adeptos serían capaces de tragar con semejante y burda manipulación. Infumable. Ya se sabe, la nueva moda de pañuelo palestino en ristre, son los mismos que luego califican de “presos políticos” a los etarras y obvian como Palestina utiliza a los niños como escudos humanos con objeto de presentar a Israel como un asesino. Y ya puede Israel, como hace en uso de su legítima defensa, intentar evitar el más mínimo daño a la población civil, que ya se encargarán los fanáticos en Palestina de refugiar a sus terroristas en un hospital o utilizar las escuelas como bases para luego presentar a Israel como lo que no es, pero, eso sí, con la complacencia de la ovina y lanar masa de seguidores que prefieren tragar acríticamente con esa propaganda goebbelsiana a todas luces falsa. Y en el segundo apartado, muy astutamente para intentar justificarse vanamente, recurre el antisemita a etiquetar de sionistas a los que simplemente denuncian la nueva judeofobia repleta de antisemitismo que hoy se estila en la izquierda actual y en la corrección política del pensamiento único. Hablar de la ideología sionista que supuestamente sustenta al Estado de Israel es la típica y ya manida excusa banal de los antisemitas de hogaño y de este siglo.

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  13. Le ha faltado aquí al antisemita sacar a colación Los protocolos de los sabios de Sion, ese panfleto antisemita para justificar ideológicamente los progromos sufridos por los judíos, y así poder seguir sustentado la base siniestra de su pensamiento o hablar de una conspiración judeo-masónica, ligar el capitalismo y la usura, incluso la crisis financiera, con los judíos y ya tendríamos al nuevo Hitler de los que beben tantos sectores de la izquierda actual. Y terminar hablando del gobierno de Israel como genocida o terrorista es fruto, en el mejor de los casos, de una ignorancia supina adulterada por la propaganda panfletaria, o en el peor, de una mente enferma que nos retrotrae a los peores tiempos del siglo pasado y de épocas pretéritas que parecen no olvidadas y que algunos querrían que volvieran a tener siniestra vigencia. Y seguro que luego son de los de la cal viva, la negociación con asesinos, y los que hacen del orgullo gay su bandera en los países occidentales –como Israel políticamente, no geográficamente- que dicen aborrecer, pero callen ante las tiranías antidemocráticas sea islamistas, marxisto-populistas o de índoles similares. Sencillamente repugnante, repulsivo.



    Lo más gracioso –reír por no llorar- viene después, nuestro terrible R.A. dice que se dan por hecho suposiciones sin ninguna base como que pertenece a la izquierda o que apoya al gobierno del pSOE. Para empezar, demuestra una ínfima capacidad de síntesis y paupérrima compresión lectora, porque no creo que nadie le haya atribuido militancia a ningún partido concreto, solamente se ha limitado a constatarse que él mantiene el mismo –idéntico- discurso antisemita que una gran parte de la izquierda actual, esa “ecopacifista” que mata en misiones de paz, y luego practica la demagogia. Sin embargo, él mismo, que se rasga las vestiduras afirmando que se le atribuye una militancia o encuadre político-ideológico del que parece querer alejarse, pero sin renegar de él dicho sea de paso, en las líneas inmediatamente posteriores recurre, ¡cómo no! a Aznar o al PP, dando por hecho que el anónimo al que responde es de ese partido o simpatiza sin tener que ser necesariamente así. Muy astutamente pretende desligarse de la izquierda pueril cuyo discurso panfletario calca de principio a fin, y enseguida pasa a hablar del PP y de Aznar… ¡para variar! siguiendo la visión esquemática, cerril y sectaria del que es deporte nacional practicado por la izquierda con sus demonios y obsesiones particulares. Es decir, presenta el típico cuadro de las patologías que azotan a la izquierda de nuestro tiempo, aunque sibilinamente y para no llamar la atención, aquí pretenda desligarse para simplemente arremeter ferozmente contra la democracia de Oriente Medio, callando ante lo que no gusta, y rescatando el antisemitismo que pretende revestir como antisionismo recurriendo a la perversión del lenguaje tan manida por la progresía de hogaño.

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  14. Sin tener nada que ver con Israel, saca a colación el pacto del PNV con Aznar, de lo que deduce de manera tan falaz que no sé cómo no le produce sonrojo, que el PNV estaría más cerca de la derecha “liberal”. Esto último ya es para descojonarse. Poner de “liberal” a un partido que ya sería dudoso calificar de “democratacristiano”, cuando se trata de un partido, sí, clerical, de sacristía, pero de tradición carlista, tradicionalista, en la antítesis del liberalismo de la derecha, que va por sus fueros, cercano al colectivismo autogestionario y que, más allá, de sus presupuestos ideológicos, no tuvo problema en formar parte del Pacto de Estella, o de permitir e incluso alentar a la mal llamada “izquierda abertzale” permitiendo e incluso avalando felizmente que ayuntamientos vascos sean gobernados por proetarras vinculados a una banda asesina, nacionalista, sí, Independetista, sí, pero que se dice marxista-leninista, por lo que en el PNV predomina el nazionalismo, la base de la “raza”, el origen, y la etnia, igual que el racismo hitleriano, con el que incluso pueden compartir el antisemitismo del que hoy presume la izquierda, tal y como hizo el BNG – de izquierdas- practicando el mismo discurso contra Israel que pueden hacer los grupúsculos comunistas de iU y últimamente también del PSOE que la fagocitó. Así que presentar al PNV como derecha liberal es una broma de mal gusto que se cae por su propio peso y resulta insostenible. No hay por dónde agarrar semejante, pero mastodóntica idiotez. No obstante, el pacto con PNV y CiU se hizo inevitable para la estabilidad del primer gobierno de Aznar, después de 14 años de socialismo, de corrupción, de despilfarro, de paro, con la seguridad social quebrada, con tráfico de influencias, en fin… que hubo de apoyarse en partidos nacionalistas merced al sistema parlamentario deficitario que impide articular mayorías sin pagar peajes al nazionalismo decimonónico que aún existe, reminiscencia del pasado sobrerrepresentada en nuestro país. Y en cualquier caso, el terrorismo de Estado, la Guerra Sucia y la cal viva practicada por los tan “paaacifistas” socialistas contribuyó a ver de mejor forma el nacionalismo, que se presentó como víctima de tales atrocidades que se saltaban el Estado de Derecho, luego si estos hechos reforzaron a entornos tan brutales como la propia ETA, ¡cómo no a un PNV que se sacaba a relucir el discurso victimista tan propio de ellos, pero en el que encontraban justificación gracias al poco o nulo respeto que por la democracia siempre ha demostrado la izquierda, sobre todo en el poder. Lo que pasa es que eso nuestro simpar contertulio no lo cuenta, y se lo calla, diciendo que el PNV es liberal y quedándose tan ancho, máxime después de haber tenido el cuajo hitleriano de presentar el antisemitismo de forma tan natural como siniestra y sin olvidar tildar de genocida a Israel, le ha faltado decir que a los israelíes habría que echarlos al mar, y tendríamos a nuestro Ahmanideyad de habla hispana. Terrorífico vamos.

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  15. Lo único mínimamente riguroso que se afirma en ese texto es el reconocimiento de la hipocresía, la doble vara de medir, la doble moral de la izquierda que justifica regímenes tiránicos mientras pretende presentarse como adalid de los derechos cuando no es cierto. Pero eso no ocurre sólo en política exterior o internacional, dentro del propio país los que se dicen adalides de la igualdad son los que decretan la discriminación impidiendo escolarizar a un menor en su lengua materna si ésta es la oficial del Estado, o son los mismos que generan discriminaciones jurídicas por cuestiones de “género” o imponen un determinado credo conculcando derechos civiles y restringiendo las libertades individuales pasando muchas de sus sucursales políticas a ser nacionalistas de esas autonomías como demuestra el PSC, que dejó los años de CiU en meros juegos de aprendices de brujo en comparación con sus políticas posteriores, igual que ocurrió en la Galicia de Touriño-AntxoQuintana, o como le hubiera gustado a Pachi, pero que no le permitió la aritmética parlamentaria, máxime de cara a la galería por el escenario y las circunstancias y factores que confluían., sin embargo, al “selectivo” interviniente le puede su sectarismo, y no puede finalizar su comentario sin volver a recurrir a Aznar porque parece que para justificar dislates tan siniestros como llamar genocida a Israel, es necesario tener que hablar del expresidente, sin rigor además, pues se podría hablar mucho de algunas cuestiones, pues si en la práctica apoyó el embargo a Cuba, fue después de los pocos que dijo que eso sólo beneficiaba el victimismo del monstruo de Birán, pero claro tampoco podría mostrarse como una cesión de las democracias liberales a la dictadura cubana y una victoria del sátrapa dictador caribeño. Además en el propio texto hay imprecisiones, amén de las ya mencionadas, porque partiendo de falacias, sofismas y expresiones torticeras pasadas por el tamiz del sectarismo, es muy difícil que puede argumentarse algo mínimamente serio y debatible como queda constatada en esas líneas. Si acaso, lo único que queda claro es la falsedad malintencionada de algunas manifestaciones como esa broma de calificar más cercano a la derecha liberal al PNV, quien gobernó en Euskadi con el PSOE de segundo de abordo, o ha estado apoyado sistemáticamente por los comunistas de Madrazo, jamás por el PP. Asimismo, persiste la obsesión cuasienfermiza por Aznar, y un antisemitismo y obsesión anti-israelí que hace de esos comentarios el más claro reflejo del discurso estereotipado y repleto de tópicos que no cesa de repetir cual disco rayado como soflama propagandística de credo único doctrinario y dogmático la izquierda, cada vez más radicalizada y extremista que copia los vicios y las más macabras posiciones de las mentes totalitarias más retorcidas que ha visto nuestra historia reciente (y no tan reciente).

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  16. Después insiste en otro comentario el pertinaz antisemita intentando meter con calzador lo del PNV, y dándole otra vez a la mentira de que PNV, CiU y PP se mueven en coordenadas similares. Mera bazofia que siguiendo a su líder Goebbels, cree que por repetirse un determinado número de veces va a ser verdad. Pues no señor. Basarse en que formaran parte de una misma familia suprapolítica es una tontería. ¡Huy, si sacarámos a relucir los partidos y grupos que forman parte de otras entidades supranacionales de índole política! Sería para echarse a temblar. Para empezar, el PNV salió de Internacional Demócrata Cristiana, que después pasaría a serlo de Centro, porque salió del Partido Popular Europeo y además a instancias del propio PP. Vamos que se profesaban tanto amor, que los populares lo primero que hicieron fue darles la patada en el trasero. Eso de cuestión “organizativa” no se lo cree ni el que asó la manteca. Las burradas que hay que oír, por favor. A ver si se entera alguno que el PNV será uno de los partidos más antiliberales que hay. El partido del Pacto de Estella, el defensor de loa abertzales y batasunos, a cuyos cachorros llamaba Arzalluz “los chicos de la gasolina” y de los que hacía de padre protector justificando la barbarie de la banda asesina marxista-leninista de los Txapote y cía. E históricamente el PNV se ha definido como “antiliberal”. Y así lo postulaba el llamado padre de la patria vasca, el racista Sabino Arana. Y es que aquí se parte de un error de base queriendo meter en la derecha liberal a todos el que se declare de derecha, aunque ésta sea antiliberal y esté próxima en sus postulados ideológicos, y por ende, en sus políticas, a la izquierda más exacerbada. El PNV es tradicionalista, de tradición carlista, antiliberal en grado sumo, tanto como cualquier socialista o comunista. En ese sentido, como cualquier falangista amante del corporativismo. Hay que recordar que si para José Antonio Primo de Rivera, el socialismo era su enemigo, en mayor medida lo era el liberalismo, la derecha liberal, como le pasa al PNV y a la izquierda. Ese marcado tinte antiliberal es lo que une a partidos tan dispares que después no lo son tanto, desde socialistas y comunistas a falangistas o fascistas, del PNV al Frente Nacional de Le Pen pasando por la izquierda socialista y comunista. En principio, le unía a todos ellos su aversión al liberalismo, incluido por supuesto el liberalismo-conservador o el liberalismo clásico. Ahora también se suma el nacionalismo, el nacionalismo hitleriano o mussoliniano de odio a lo que creen extranjero no tiene nada que ver con el patriotismo nacional, sino que el odio excluyente que destilan los nacionalistas, que van desde posturas supuestamente moderadas como CiU que luego demuestran no ser tales al racismo étnico peneuvista pasando por su línea más macabra de la ETA, donde no puede tanto el sano sentimiento por la tierra que creen suya, como el odio hacia lo que consideran foráneo. Ahora, a todo ese entramado antiliberal, incluida la izquierda aliada con el nacionalismo –y que se aleja del internacionalismo- se une el antisemitismo, que comparten casi en igual medida el Frente de Le Pen que los comunistas pañuelo palestino al cuello y manifa pro-palestina o pro-castrista. Basarse en haber compartido Internacional de la que fueron expulsados los nacionalistas vascos aludiendo la sandez organizativa es un burdo intento de querer meter con calzador aproximaciones políticas a sabiendas de que son falsas.

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  17. Sería como decir que el Partido Nacional-Socialista Alemán de los Trabajadores o Partido Nacional-Socialista Obrero Alemán es igual que el Partido Socialista Obrero Español, ya que sólo difieren en el último epíteto, el gentilicio que cambia por razones de país. La única diferencia que restaría sería lo de “nacional”, pero allí donde el socialismo ha hecho más que suyo el discurso nacionalista, no habría mayor diferencia, y entonces tendríamos a Montilla como el nuevo Führer, y a lo mejor, dadas sus políticas discriminatorias, segregacionistas y liberticidas no andábamos tan desencaminados. Ambos ya compartían su aversión por el capitalismo, y recordemos que los supuestos extremos no lo son tanto y luego se tocan (pacto ribbentrop-mólotov), pero esa aversión antiliberal al capitalismo que profesaban comunistas, socialistas, falangistas, fascistas y nacionalistas a partes iguales pareció ser sólo el principio. Ahora también les une el nacionalismo en algunos casos exaltados en su grado máximo, a lo que ahora ya se une el antisemitismo, el último ingrediente que faltaba, y que al modo hilteriano pretende mostrarse como antisionismo, y como entonces se justificaban los pogromos sufridos por los judíos, hoy justificar el asedio al Estado de Israel, y compartir incluso ese fanatismo con las tiranías teocráticas islamistas que propugnan echar a los israelíes al mar. Han logrado abarcar los más siniestros componentes de las ideologías totalitarias del siglo pasado, pero filtradas por la corrección política y pasadas a la jerga progre y bien alimentadas por el panorama mediático como los ejemplos que ha mostrado J. Castrillejo para presentar como normal que alguien llame genocida al Estado de Israel, y así que ahora como entonces los que se dicen demócratas miren para otro lado ante la barbarie. Y ya que se habla de familias políticas, las que comparten socialistas y comunistas dejan bastante que desear por sus colegas de ideología. Aunque, al fin y al cabo, más sangrante es que hoy algunos muy ufanos se reivindiquen como comunistas defendiendo la ideología que costó cien millones de muertos, o incluso socialistas, pues no creo que sea necesario relatar en qué consistieron las “virtudes” (nótese la ironía) del llamado “socialismo real”. Así que lo que intenta vendernos ese discurso diciendo que el PNV comparte lo mismo que la derecha liberal, llámese PP o la que sea, es una falsedad sangrante y un insulto a la inteligencia, eso es faltar a la verdad. Eso sólo puede proceder de un ignorante que desconozca sus políticas, su ideario, sus estatutos, sus programas electorales. En definitiva, alguien que habla por boca de ganso. O peor, que sabe lo que dice a sabiendas de que es mentira malintencionadamente como es el caso.

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  18. ¿Desde cuándo defienden el mismo modelo económico los defensores de las taifas discriminatorias frente a los que defienden la unidad de mercado, desde cuándo defiende la forma de Estado los constitucionalistas liberal-conservadores que promovieron la ley de partidos y los nacionalistas que siempre intentan saltarse la Carta Magna, desde cuándo defienden el mismo modelo social los que piden antes que el médico sepa euskera antes que medicina o una televisión pública que considere a los asesinos “presos políticos” frente a quien considera eso aberrante??? Que se cae por su propio peso, que querer emparejar semejantes memeces es una estupidez insostenible negada categóricamente por los hechos, que son más tozudos que la propaganda goebbelsiana de un antisemita liberticida. Qué se le va a hacer. Es así. Por eso decir que el PNV es conservador y liberal en los económico tampoco es cierto, como lo demuestra su defensa de política claramente contrarias a los discípulos de Burke, y con su defensa foral fiscal, me río de su liberalismo económico. Vamos, hombre, eso no se lo traga ni una víctima de la logse que haya asistido cuatrocientas veces a las escuelas de formación de Tomás Meabe. Y el PNV jamás ha defendido la vía constitucionalista del PP, ha gobernado con el PSE en Euskadi, con los comunistas de Madrazo, ha apoyado a las distintas marcas pro-etarras, y por tanto, su líneas de derechas, es simple retórica barata de propaganda para intentar encuadrarlo en las antípodas ideológicas de donde verdaderamente se encuentra. Así que esa insistencia a través de burdos engaños de nada sirve. Es una tergiversación torticera que no se puede sostener de ninguna manera, salvo faltando a la verdad de manera descarada. Tanto como equiparar el nacionalismo vasco o catalán con un supuesto “nacionalismo” español inexistente, pues es querer conjugar interesadamente dos realidades diferentes, equiparando el patriotismo, amor por lo propio, y por definición y naturaleza incluyente, integrador, tal como recoge la Carta Magna, frente al nacionalismo, odio por lo que considera –aunque no lo sea- extranjero, y por naturaleza excluyente, y por ende, basado en el odio, con un sectarismo cerril que lleva a la conculcación de derechos y la falta de libertades como se ha visto durante los largos años de nazionalismo vasco en la autonomías vasca, y en otras regiones merced a la alianza del socialismo o la izquierda con el nacionalismo más montaraz. Así de claro.

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  19. MUY INTERESANTE:

    "Nada mejor –ahora que los maestros ciruela de la Libertad crean escuela aquí en Europa y pretenden dar lecciones más allá, en la Tierra de los Libres– que recordar, con Marcos Aguinis, que Israel es “el odiado ariete de la modernidad” en Oriente Próximo; que Israel “soñó y se preparó para ser Atenas y lo han forzado a ser Esparta”; que Israel, en fin, es el enemigo cordial de los reaccionarios de todas las tendencias: izquierdas, centros y derechas.

    Nada mejor –ahora que se nos presenta a Abú Amar/Alí Babá como Padre Constructor y Protector del pueblo palestino– que leer al siempre lúcido Gabriel Albiac; cuando compara a aquél con el Allende que se voló los sesos en el Palacio de la Moneda:

    “Un dirigente que lanza a sus hombres (y sus niños) a hacerse matar como mártires, sin ton ni son, es lo peor. Lo moralmente obsceno. Sobre todo, si él sigue vivo”;

    o cuando advierte de que el proarafatismo es “la coartada europea del antisemitismo”; o cuando da en maldecir al victimario y a quien le jalea:

    “La Intifada es la apuesta fría de adultos que erigen entre sus metralletas y los tanques una trinchera de niños (...) La Intifada se asienta sobre una cristalina depravación moral: intercambio de cadáveres por telediarios”.

    Nada mejor –ahora que el síndrome de Esto-es-el-colmo alcanza niveles de pandemia en Occidente– que frecuentar este pasaje de Marcelo Birmajer, donde habla de los judíos progres y de los progres sin más distingos:

    “No se les ocurre suponer que los atentados no son contra los pecados que sin duda cometen o pueden cometer EEUU o Israel, sino precisamente contra todo lo que tienen de bueno (...) [El odio de los terroristas] contra las democracias no está movido por el deseo de liberar a sus pueblos, sino por la pasión por dominarlos absolutamente”.

    Nada mejor –ahora que se ensalza el embrutecimiento de un pueblo arrasado por una dirigencia ladrona y sanguinaria– que atender a lo que dice Roberto Blatt en Vistas desde el frente: la “vieja guardia de Túnez” entró como elefante en cacharrería en Gaza y Cisjordania, “desplazando al liderazgo local”, a la clase política “realista y experimentada en el juego político” salida de la “flamante burguesía ilustrada y crítica” que había brotado en los Territorios como consecuencia de la “contradictoria política de ocupación israelí”, mezcla de “represión y liberalidad”.

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  20. Nada mejor –ahora que vamos de moralmente espléndidos– que traer a colación unas palabras de José Jiménez Lozano:

    “(...) el Holocausto parece haber dejado intacto todo el antiguo humus antisemita en toda Europa, y también el de nuestra antijudería española, que realmente nunca se ha exorcizado”.

    Nada mejor –ahora que constatamos, día tras día y con Albiac, que leer la prensa es una “minuciosa incitación a la misantropía”- que consultar La judeofobia en los medios de comunicación europeos, de Daniel Laks Adler. Pierdan cuidado los calumniadores de Israel: no se estudiará en las facultades de Ciencias de la Desinformación ni se dará por aludida la Canallesca. No vayan a enterarse los españolitos de a pie de lo que pasó realmente en Yenín, o de lo que filmaron algunos insensatos en Jerusalén Este en pleno 11 de Septiembre...

    Nada mejor –ahora que están salidas de madre las faranduleras que rindieron pleitesía a Arafat y a son semblable, son frère Satán Husein– que demorarse en estas líneas de Jaime Naifleisch:

    “En esta guerra contra Israel son muchos, y muy enrevesados, los motivos e intereses. Sólo falta en ella la pretendida justificación principal: el amor y el respeto por las personas árabes metidas en la trampa en la que están metidos los judíos”;

    y en estas otras:

    “¿Es en nombre de la cultura, de la convivencialidad, del derecho de gentes, de la producción simbólica, de la filosofía, en nombre de la vida, que se sostiene esta guerra contra Israel?”.

    Nada mejor –ahora que recurren a los noruegos quienes quieren hacerse los suecos– que reparar en lo que dice Valentí Puig sobre el marido de Suha, madre frustrada de terroristas suicidas:

    “(...) la paradoja de ser premio Nobel de la Paz y al mismo tiempo alentar a la muchachada palestina a que se ciña un fajo de explosivos a la cintura”.

    Nada mejor –ahora que los de siempre venden como churros, como siempre, su mercancía ideológica averiada– que grabarse a fuego en la memoria dos fragmentos del texto de Pilar Rahola; uno:

    “Europa se ha librado de los judíos, pero no (...) de la judeofobia (...) Ello explica su histerismo acrítico propalestino, su izquierda ferozmente antijudía, su macabra banalización de la Shoá (...), sus intelectuales de pacotilla, tan amantes de la libertad que han ido amando intelectualmente a todos los dictadores de la historia, Stalin, Mao Tsé-Tung, Pol Pot, ahora Arafat”;

    y dos:

    “[ir] a favor de Israel [es] la forma más inteligente, razonable, prudente y honesta de ir a favor de Palestina”.

    Nada mejor, en fin, ahora que hay cola para escupir en la tumba de Churchill y enfundarse el traje de Chamberlain, que atender a Horacio Vázquez-Rial, viviseccionador de la izquierda reaccionaria:

    “En estos días difíciles de la historia de Occidente (...), la solidaridad con Israel es (...) el único compromiso válido con la modernidad, con el pensamiento libre y con la estabilidad democrática”.

    Es En defensa de Israel un libro imprescindible, digo, y más con la que está cayendo; imprescindible pero irregular, como no podía ser de otra forma si tenemos en cuenta que lo han parido 19 autores, cada uno de su padre y de su madre (aunque se echa en falta alguna aportación acorde con los puntos de vista del partido mayoritario en aquel país: el difamadísimo Likud). De ahí que nos encontremos, junto a lo bueno, lo menos bueno; autores que están a la altura y autores que parecen puestos ahí por el ayuntamiento (no el de Oleiros que Dios confunda, ciertamente); contribuciones sin concesiones al lado de salidas antisharonitas tan manidas como injustas (en Krauze y en Pessarrodona); verdades como puños pero también algún que otro disparate (en Salabert y, sobre todo, en Naifleisch, que se empeña en hacernos comulgar –en su por otra parte estimulante ensayo– con la más pesada y célebre de las ruedas de molino: aquella que dice que no es jamás la izquierda la siniestra, sino sólo y siempre la derecha)."

    (de Mario Noya)

    http://revista.libertaddigital.com/en-defensa-de-israel-

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  21. "ORIENTE MEDIO
    Al Fateh: así corrompe Hamás a los niños
    Por Mario Noya


    Cuando la canalla antisionista –claro que sí, tantas veces la versión 3.0 del antisemitismo de toda la Historia– prepara el terreno para la exculpación, justificación, glorificación de Hamás –ese grupo nazi-islamista que llama en sus estatutos al genocidio de los judíos–, advierte de que los chicos de los cinturones explosivos no sólo se hacen desventrar en restaurantes repletos de niños: además, apuntan circunspectos, le dan mucha importancia a la educación. Y el caso es que tienen razón, los mamporreros.

    La semana pasada estuvo en Madrid la gente del Institute for Monitoring Peace and Cultural Tolerance in School Education, Impact para los amigos; para presentar su informe "Al Fateh, la revista web de Hamás para los niños", que no tiene desperdicio (tampoco su español manifiestamente mejorable, pero no tengo intención de pedir ahora peras al olmo). Se trata de un concienzudo estudio de los 145 números evacuados por esa publicación desde su fundación, en septiembre de 2002, hasta el mes de abril de este 2009, y que ha permitido a los impactados concluir que

    [su] mensaje educacional (...) es el reflejo de la ideología del movimiento Hamás e incluye la apología del odio, (...) la deslegitimación y demonización del "otro", (...) así como el llamado para el establecimiento de un Estado islámico en toda Palestina y la aniquilación del Estado de Israel.

    ¿Exageran, se les ha ido la mano a los estudiosos de Impact? Sin lugar a dudas, no. Pero seguro que los judeófobos y los odiadores de Israel les acusarán de poner el espejo en el camino. De reproducir en su informe pasajes como éste, perpetrado en el número 129 (agosto de 2008) de la revista de marras, para el niño y la niña palestinos:

    Al Quds [Jerusalén] continuará (...) en nuestras manos y en las manos de todos los musulmanes. Éstos deberán unirse y reunirse para liberar Al Quds y la tierra de Palestina de la impureza de los sionistas, los descendientes de los simios y los cerdos.

    También tiene su aquél este otro, tomado del número 66 (diciembre de 2004), en que esta panda de corruptores de menores humaniza la ciudad de Sevilla para hacerla desbarrar al islamista modo:

    Los árabes musulmanes me conquistaron en [el mes musulmán de] Sha'ban, año islámico 94, el 713 de la Era Cristiana (...) Al principio del Sha'ban de 646 (...), Fernando III me asedió y conquistó (...) Deseo, mis amados, que oren por que vuelva a manos musulmanas con el resto de las ciudades del paraíso perdido [España]. Así, la fortuna y la felicidad volverán a mi tierra (...)

    Al Fateh (El Conquistador, en cristiano) está diseñada para instilar odio químicamente puro en los niños palestinos, a los que se desea una muerte pronta, violenta y asesina para mayor gloria de ese Alá psicopático con el que no quieren identificarse las muy distintas, y por desgracia muy minoritarias, gentes de Wasatia, esa "pequeña esperanza para Palestina". Al Fateh es, en definitiva, un verdadero manual, permanentemente actualizado, de Educación para la Abominación y el Exterminio:

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  22. Estos sionistas judíos son criminales y cobardes y son igual al cáncer, que debe ser eliminado (número 8, abril de 2003).

    Somos soldados de la religión de Dios. Nos regocijaremos ante la victoria y mataremos a todos los judíos con la espada (de un poema titulado "Soldados de Al Aqsa" y publicado en el número 140, de enero de 2009).

    Los infanticidas responsables de estas páginas virtuales hablan y no paran de los terroristas suicidas de Hamás; de sus gloriosos hechos de armas (el "héroe" Shadi Zakaria al Tubasi "mató a 16 sionistas e hirió a 45" en la "valiente operación de martirio" que cometió el 31 de marzo de 2002 "en un restaurante de la ciudad ocupada de Haifa", informaban en el número 66, de diciembre de 2005); de sus últimas voluntades; de lo maravilloso que es acabar como algunos de ellos y ellas, con la cabeza arrancada de cuajo y sobre los adoquines de una calle israelí cualquiera:

    Se desprendió su cabeza de su cuerpo inmaculado, y el manto se mantuvo [sobre el pelo] a fin de adornarla para el Paraíso, oh Zeynab, oh hermana de los hombres.

    Zeynab, oh Zeynab que sirve de ejemplo para los infanticidas, se suicidó en un atentado que costó la vida a dos policías en Jerusalén en el año 2004.

    Pudiéramos seguir desgranando ejemplos, pero ahí tienen el informe de Impact (en inglés y en un muy deficiente español, que de hecho he retocado en las transcripciones); para que se hagan una idea de lo importante que es la labor social de Hamás y para que reflexionen sobre las célebres palabras de Golda Meir a la Fallaci, a sus 37 años tan jóvenes y tan viejas:

    Creo que la guerra en Oriente Medio durará aún muchos años. Y le diré por qué. Por la indiferencia con que los dirigentes árabes envían a morir a su propia gente, por lo poco que cuenta para ellos la vida humana, por la incapacidad de los pueblos árabes para rebelarse y decir basta."

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  23. "LA NUEVA JUDEOFOBIA
    ¿Es antisemita la izquierda española?
    Por Ángel López

    Con esta sugerente cuestión, la Fundación Universitaria San Pablo CEU invitó a Hermann Tertsch y a Jon Juaristi a hablar durante un tormentoso día de mayo. El planteamiento de la pregunta, que cualquier progre biempensante juzgará insolente ("¿Antisemita yo, que estoy por la Alianza de las Civilizaciones?"), surge a propósito de un reciente manifiesto que hicieron público algunos miembros y simpatizantes del Partido Socialista.

    (LD)

    En dicho manifiesto se denunciaba "el pesado silencio de la izquierda española en lo que concierne a la defensa del Estado de Israel" y se atribuía a la izquierda un discurso predominantemente "antisemita, antijudío y antiisraelí".

    Las intervenciones en el CEU, muy desiguales, no arrojaron demasiada luz sobre lo que actualmente se denomina "nuevo antisemitismo" o "nueva judeofobia" y que, generalmente bajo la capa políticamente correcta del antisionismo, ofrece elementos claramente distintivos del antisemitismo tradicional (de raíz religiosa primero y racista después), aunque también entronque en algunos aspectos con ese viejo atavismo católico español, hoy casi inexistente. Sin embargo, sí se ofrecieron algunas claves interesantes que condicionan y sesgan sistemáticamente las opiniones sobre Israel, aunque rara vez se repare en ellas.

    Vaya por delante que hoy día, salvo la extrema derecha filonazi y residual, nadie se proclama antisemita. Ni siquiera Mahmud Ahmadineyad, que ha expresado su deseo de borrar a Israel del mapa, dice ser antisemita. Él, como la izquierda, es sólo "antisionista". Y es que, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y el descubrimiento de los campos de la muerte, el antisemitismo fue proscrito del lenguaje político y nadie se pudo ya proclamar antisemita abiertamente. Eso no significa que el antisemitismo desapareciese, sino que, como ya había sucedido antes, mutó en algo distinto, que algunos prefieren hoy día denominar judeofobia o israelofobia.

    El Estado de Israel, especialmente tras la Guerra de los Seis Días, pasó de ser, para la izquierda maniquea, un David con sus kibbutzim socialistas a un Goliat aliado de EEUU. Después de 1967, Israel se convirtió en el "judío de las naciones" y concitó los odios que antaño se concentraban en el individuo judío. Se reciclaron viejos mitos sobre conspiraciones secretas para dominar el mundo, se reeditaron Los protocolos de los sabios de Sión (hoy día un superventas en algunos países árabes), se recuperaron los estereotipos antijudíos y se añadieron otros de nuevo cuño.

    Este odio a Israel, al Estado judío, convertido, como antes el pueblo judío, en excepción, en chivo expiatorio al que atribuir todas las culpas y aplicar sistemáticamente un doble rasero (por ejemplo, ha sufrido un mayor número de condenas de la ONU que todos los demás países juntos), dio origen a un "nuevo antisemitismo", esta vez bajo el eufemismo de antisionismo.

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  24. "Naturalmente, esto no se refiere a la crítica legítima al Gobierno israelí de turno, o a sus políticas concretas (con sus luces y sus sombras, como las de cualquier Gobierno democrático), sino a la demonización y estigmatización completa del Estado de Israel, el único al que se le cuestiona su derecho a existir y cuya destrucción se considera de buen gusto hasta en los telediarios. Y es que, gracias al antisionismo, uno puede ser de izquierdas y promover, aunque implícitamente, la desaparición de los siete millones de ciudadanos de Israel sin temor a ser tachado de antisemita. Es por esto que Gustavo Perednik dice:

    Aun cuando desde un punto de vista estrictamente teórico se podría ser antisionista y no judeofóbico, el antisionismo propone acciones que llevarían a la muerte de millones de judíos. Por ello en el mundo las dos expresiones de odio [a Israel y a los judíos]están íntimamente entrelazadas, como muchas veces revelan sus propios voceros.

    Juaristi caracterizó la nueva judeofobia de izquierda a través de tres grandes ejes: el antiamericanismo (el antisionismo sería sólo un apéndice de éste), el progresismo (buenismo) y la recuperación del antijudaísmo religioso. En opinión del intelectual bilbaíno, la izquierda ha re-construido, por medio del antisionismo, un verdadero "antisemitismo de síntesis". Juaristi abundó de forma convincente en la recuperación por parte de la izquierda del antijudaísmo religioso como un componente más de su desprecio hacia la cultura judeocristiana europea. Fue quizá la parte más interesante de su exposición.

    Estos elementos quizá puedan ayudar a identificar la moderna judeofobia, muy extendida en los medios de comunicación occidentales. La idealización del Otro Sufriente, el Árabe o el Musulmán abstracto como nuevo "paria" con el que "solidarizarse", explica algunas posiciones del progresismo en este asunto. Unida a la subcultura del apaciguamiento (materializada en la Alianza de Civilizaciones) y al buenismo –es decir, la insidiosa idea de que sólo rindiéndose ante quien te quiere destruir se puede hacer justicia–, inhabilita por completo a la izquierda para otra cosa que no sea rendirse a discreción ante cualquier tiranía o ideología totalitaria. Justo lo opuesto que representa el Estado de Israel, que mantiene vivo el recuerdo de la Shoá, dispuesto a defender su derecho a existir y a vivir en paz dentro de unas fronteras seguras.

    La nueva judeofobia ha realizado otra sorprendente síntesis; y es que ha puesto de acuerdo a tres ideologías aparentemente dispares y opuestas: la izquierda, el islamismo y la extrema derecha. Pese a sus diferencias retóricas, lo cierto es que todas ellas comparten un profundo desprecio por la libertad y la democracia.

    Israel es la quintaesencia de Occidente, la avanzadilla democrática en Oriente Medio: algo que, como a los judíos antaño, lo convierte inmediatamente en culpable, haga lo que haga, y en objetivo a destruir por parte de los enemigos de la libertad. A diferencia del viejo antisemitismo religioso, es de esas tres fuentes ideológicas, esencialmente antidemocráticas y totalitarias, de donde se nutre el nuevo antisemitismo.


    ÁNGEL LÓPEZ, miembro de Hasbará-Trad."

    (LD)

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  25. "Como ha escrito la columnista británica Melanie Phillips, el antisemitismo primero fue a por la religión de los judíos, luego a por los individuos judíos y ahora a por el Estado de los judíos.

    La afirmación de que el antisionismo no tiene nada que ver con la intolerancia no se sostiene. ¿Se imagina a alguien proclamar con vehemencia que Irlanda no tiene derecho a existir, que el nacionalismo irlandés es una variedad del racismo y que quienes asesinan a irlandeses son en realidad víctimas dignas de la simpatía del mundo? ¿Quién entendería esas filípicas como algo distinto al odio a lo irlandés? ¿Quién diría que sus propaladores no albergan prejuicios antiirlandeses?

    Por eso, quienes demonizan y deslegitiman a Israel, quienes proclaman que el mundo sería mejor si ese Estado no existiera, quienes ensalzan o simpatizan con sus enemigos mortales, quienes lo equiparan con la Alemania nazi y la Sudáfrica del apartheid o le atribuyen crímenes que no sólo no ha cometido sino que sufre, esa gente, sí, es antisemita, tanto si lo reconoce como si no.

    ¿Se puede criticar a Israel? Que sí, claro que sí. Pero quienes lo critican con estridencia por la guerra que libra contra Hamás se están alineando con los más virulentos fanáticos antijudíos. Pueden decirse a sí mismos que eso no les convierte en antisemitas, pero se equivocan. "Cuando la gente critica a los sionistas –decía Martin Luther King en 1968–, en realidad está pensando en los judíos. Son antisemitas"."


    JEFF JACOBY, columnista del Boston Globe. (LD)

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  26. "Guía políticamente incorrecta de Israel y Oriente Medio. Cómo hacer el amor, la guerra y la paz al mismo tiempo
    Por Rafael L. Bardají

    En Libertad Digital nº 1737 | 3 de Febrero de 2009

    La lectura de este libro es un buen ejercicio para deshacerse de unos cuantos clichés que se nos han ido inculcando a lo largo de los años y que sólo sirven para apasionarnos a favor de unos y en contra de otros, pero que no añaden más que ofuscación intelectual y miopía interpretativa de una realidad rica, compleja y que se desenvuelve en parámetros que desafían a nuestras mentes, formadas en el más puro racionalismo cartesiano.

    Lo primero que cabe recordar es que el Oriente Próximo no es como Europa. Ni en su forma de ser, ni en su forma de pensar, ni en su forma de hacer. Ni somos como los árabes, ni ellos son como nosotros. La única excepción sería Israel, una nación que está en el Oriente Próximo, pero que, en realidad, es parte integral de eso que hemos venido llamando Occidente. Israel es occidental por su tradición, por sus instituciones, por su libre mercado, por su psicología social, por su cultura actual y porque, de hecho, es el arranque de buena parte de lo que nosotros somos, herederos de la más pura tradición judeocristiana (...).

    Una de las grandes diferencias de esa región con nuestra querida y vieja Europa es el papel que la violencia ocupa. Primero, y conviene subrayarlo porque tendemos a ignorarlo, violencia de árabes contra árabes. No importa cuál sea la raya que tracemos: suníes contra chiíes; dictadores seculares contra islamistas; árabes contra palestinos –y viceversa–; palestinos de una facción contra palestinos de otra; en fin, vecinos contra vecinos. Esto es importante, porque la izquierda suele limitar la naturaleza del conflicto, que históricamente podríamos definir de brutal, al problema israelí-palestino, como si éste hubiera sido la causa de todos los males que aquejan a la región y como si la violencia y el terror se limitaran sólo a este conflicto. Y, sin embargo, por mucho que funcione este mito, la realidad es que no explica el papel de Siria en el Líbano, la larga guerra entre Irak e Irán en los ochenta o la invasión de Kuwait por Sadam a comienzos de los noventa.

    En una Europa posmoderna que está convencida de haber erradicado la guerra de su porvenir, personajes como Tucídides o Maquiavelo encontrarían enormes dificultades para explicar nuestra existencia en su forma actual. Sin embargo, sabrían cómo desenvolverse muy bien en una zona del mundo como el Oriente Próximo. Porque allí, precisamente, todo lo que ellos nos enseñaron sobre el poder y el realismo político sigue más que vigente. ¿Cómo, si no, explicar, por poner un ejemplo, que Israel destruyera con sus aviones, en septiembre de 2007, una instalación nuclear clandestina siria, prueba tanto de la mala fe como de los designios ambiciosos de Damasco, pero que al mismo tiempo atacante y atacado estuvieran listos para iniciar una ronda de conversaciones, por primera vez en treinta años, con el objetivo de alcanzar un acuerdo de paz formal? ¿Y cómo dar sentido al hecho de que cuando las dos partes estaban sentadas negociando, con la mediación de los turcos, se lanzaran a organizar maniobras militares a gran escala allí donde sus intereses inmediatos colisionan, en los Altos del Golán?

    Sólo si nos quitamos las lentes que nos han hecho llevar tanto la izquierda delirante como la derecha reaccionaria en España y en Europa podremos entender la complejidad cultural y política de esa región que llamamos Oriente Medio. La izquierda nunca ha sabido qué era eso del honor, y la Europa actual es totalmente refractaria al ardor que da la fe, a las relaciones especiales que se forjan en las tribus y entre los clanes.

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  27. Este libro de Martin Sieff es un buen recordatorio de todos esos elementos de nuestra lógica posmoderna, que, impuesta por la izquierda y muchas veces asumida por la derecha, nos lleva a pensar que conocemos la realidad de la zona y que controlamos sus principales parámetros. Pero no es así. Él nos acerca, en una buena visita guiada, tanto a los principales temas como a los actores esenciales de lo que ha sido el Oriente Medio desde la disolución del califato en 1909. Y lo hace, tal y como esta serie se precia de hacerlo, desde una óptica poco convencional y nada políticamente correcta. Se trata de Israel, de los palestinos, de Arabia Saudí y el petróleo, del Irak post Sadam Hussein, del Irán de los ayatolás y sus ambiciones nucleares, y también de Al Qaeda. Pocas cosas importantes se dejan fuera. Aunque, habida cuenta de la naturaleza de este ensayo, algunas se dejan.

    Con todo, lo más significativo de esta obra de Martin Sieff tal vez no sea lo que trata y cómo lo trata, con un humor y un sarcasmo que es de agradecer, sino las tesis que subyacen en todas sus páginas. (...)

    ¿Qué viene a decir Martin Sieff? En pocas palabras, primero, que los males que hoy aquejan al mundo árabe no se deben a Israel, ni a Estados Unidos, ni a Occidente en general, sino a su incapacidad para generar las instituciones y la cultura política y económica, amén de la tolerancia religiosa, que le permitan aceptar incorporarse a la modernidad con todos sus avances y elementos de bienestar; y, segundo, que todos los esfuerzos por parte de los occidentales –y muy especialmente por América– de introducir en la región los elementos formales de la democracia liberal, lejos de producir algún bien, se han revelado como altamente desestabilizadores y a la postre negativos para el futuro de la zona y para nuestros intereses estratégicos.

    Yo no voy a poner en cuestión la primera de sus tesis. Ha sido ampliamente respaldada por los sucesivos informes de las Naciones Unidas sobre el desarrollo humano en esa región del mundo, tan desierta para tantas cosas buenas y tan pletórica de odio y petróleo.
    Y no me cabe la menor duda de que, a pesar de la arraigada costumbre entre los árabes de culpar a los demás de sus propios fracasos, eso no es así. Con el sencillo cambio de enseñar a los niños –y niñas– materias más adaptadas al entorno de la globalización y no exigir, como se sigue haciendo, una obediencia ciega a una enseñanza que no permite el menor atisbo de pensamiento crítico, los países árabes podrían contar con recursos humanos preparados para dar ese salto desde la Edad Media en la que se encuentran sumidos, paradójicamente, a comienzos del siglo XXI. Pero claro, no podemos obviar que el islam establece que la verdad y el conocimiento son siempre revelados, no un producto del hombre, y que se encuentran en su totalidad en el Corán.

    A veces no es necesario ir tan lejos: si los países árabes hubieran aceptado la resolución 181 de las Naciones Unidas, en la que se acordaba la partición de Palestina en dos Estados, (...) Israel y [uno] árabepalestino, el día de hoy sería muy distinto. Se hubieran evitado guerras y derrotas, la radicalización fanática de muchos de sus jóvenes y el despilfarro de energías y dineros en el mantenimiento de una tensión con el pueblo judío que bien pudieran haber invertido en llevar la prosperidad a sus gentes. Pero, como sabemos, no fue así, y muchos árabes han preferido el odio y la miseria a la paz con Israel.

    Donde ya no estoy tan de acuerdo es con la segunda tesis del autor, que los esfuerzos democratizadores en la zona estén condenados al fracaso y que en su intento produzcan toda suerte de males. En este punto, Martin Sieff se revela como un conservador clásico de corte hiperrealista. Es decir, de esos que preferirían seguir viendo a un Sadam Hussein controlando Irak antes que el caos instaurado en ese país. Si Sadam era el garante de la estabilidad, se le podía perdonar que fuera también el "carnicero de Bagdad". Máxime si servía de tapón a los designios imperialistas de los ayatolás en Teherán.

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  28. No es éste el momento de repasar las causas que llevaron a la intervención de 2003 para derrocar a Sadam. Tras el 11-S se había convertido en un obstáculo para la guerra contra el terrorismo de Al Qaeda, y el progresivo fracaso del régimen de contención y aislamiento al que se veía sometido desde los primeros noventa hizo que la acción militar fuera verdaderamente inevitable. Pero Sieff es más crítico con esa acción, no tanto por las motivaciones como por sus efectos. Y aquí, hay que subrayarlo, el analista es prisionero del momento. En su honor, hay que admitirlo, esta obra se escribió durante los meses más negros del "conflicto tras el conflicto" en Irak, desde finales de 2006 a mediados de 2007. Un momento en el que la violencia campaba a sus anchas por el centro y sur de Irak y en el que todo el mundo hablaba de guerra civil, salida rápida de las tropas, reducción del caos y hegemonía chií para el país.

    ¿Todos? No. No todos. Al igual que ese puñado de pequeños galos en torno a Astérix, también hubo en Washington un puñado de buenos hombres, civiles y militares, en torno a un presidente, George W. Bush, empecinado en lograr una victoria en Irak. Contra viento y marea, jugándosela políticamente en las elecciones, promovieron una nueva estrategia, el Surge, en pie desde junio de 2007, que ha cambiado radicalmente el panorama en Irak. Sieff escribió demasiado pronto para poder ver con claridad sus logros y, como he dicho, prisionero del momento de pesimismo que embargaba a los conservadores americanos, eligió ridiculizar los esfuerzos de Bush y anticipar para ellos un sonoro fracaso.

    Hoy sabemos que Martin Sieff, como tantísimos otros, se equivocaba; que, se tome el parámetro que se tome, la violencia en Irak ha caído drásticamente; que Al Qaeda en Irak está en las últimas; que los líderes suníes han cambiado su posición y están dispuestos a participar en el nuevo régimen, y que la guerra civil entre facciones religiosas nunca llegó a estallar. ¿Quiere decir todo esto que está garantizado el futuro democrático para Irak? Sin duda, no. Sobre todo, si el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama, decide retirar sus tropas de manera acelerada, tirando todo cuanto se ha conseguido alcanzar en estos últimos meses.

    Pero es que hay más. Martin Sieff –y muchos otros como él, aunque casi siempre desde la izquierda– piensa que es imposible introducir la democracia por las bayonetas. Máxime en una sociedad, como la árabe, donde nunca antes ha habido de manera clara y estable algo remotamente parecido al sistema democrático liberal, tan natural para nosotros. El autor viene a mofarse, sin tapujos, de los liberales intervencionistas y de los neoconservadores. Pero su caricatura es tan superficial que pierde todo crédito.

    Cierto, si se introdujeran elecciones libres y democráticas de la noche a la mañana en los países árabes, los máximos beneficiarios de las mismas serían los radicales. No es necesario ser un lince para afirmarlo. Lo sabemos, además, por la práctica en Gaza, por ejemplo, donde el pueblo de esa franja palestina votó en masa por los terroristas de Hamás. Pero es que nadie, al menos en el campo de los neoconservadores, cree que se pueda equiparar democracia a elecciones libres únicamente. Es más, muchos, como yo, pensamos que el desarrollo social e institucional debe preceder idealmente a cualquier convocatoria electoral. No hay que correr en pos de unas elecciones para avanzar en un proceso democratizador.

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  29. En cualquier caso, el dilema que se le plantea a Martin Sieff, y a quien piense como él, es que no le gusta el experimento democratizador, en el que ve numerosos peligros, pero sabe perfectamente que su propuesta de favorecer a nuestros dictadores en la zona, mientras sean capaces de poner freno a las fuerzas más oscuras del islamismo, es lo que se ha intentando hacer desde los años sesenta y setenta, y que no ha servido para mucho. De hecho, Al Qaeda y el 11-S son hijos directos de esa política antirreformista. Se intentó y ha sido un estrepitoso fracaso.

    Por tanto, yo pediría al lector algo de distancia respecto al autor en este terreno. Espinoso, sin duda, pero mucho más abierto de lo que esta obra tiende a sugerir. Los cambios son posibles y no es necesaria una intervención militar o una revolución para empezar a aplicarlos. Antes he mencionado de pasada el papel de la educación, pues ahí hay mucho que se puede hacer para alimentar una cultura más abierta y tolerante.

    Por último, un desacuerdo más y una ausencia que podría corregirse.

    El desacuerdo tiene que ver con el trato benigno que el autor da a la Casa Saud, los dirigentes de Arabia Saudí. Lógico, por su realismo, puesto que ellos son el freno a una revolución islamista que daría todos sus pozos de petróleo a Bin Laden o a alguien peor que él todavía. Y es de recibo reconocer todo lo que han hecho para eliminar –literalmente– a sus enemigos de Al Qaeda. Pero en su suelo, no lo olvidemos tampoco.

    Lo que han hecho los déspotas que rigen el destino de Arabia Saudí no es, como se deja entrever en el libro, un favor a Occidente, sino afianzar su supervivencia frente a sus peores enemigos, los radicales y extremistas del islam militante, frente al terror islamista que les tiene en el punto de mira por corruptos y herejes. Que a nosotros nos venga eso mejor que su actitud anterior de albergar a distinguidos dirigentes de la red de Bin Laden es otra cosa.

    Y hay que decirlo alto y claro, Arabia Saudí sigue siendo la principal incitadora del odio a Occidente, odio que inculca a sus niños y a los de medio mundo a través de sus generosas aportaciones a escuelas coránicas, regidas por la interpretación ultrafundamentalista de sus clérigos, fieles seguidores del wahabbismo. Basta un vistazo rápido a los libros de texto con los que se enseña en sus escuelas para darse cuenta del mal con el que este país está emponzoñando a la juventud árabe e islámica. Lo que para Martin Sieff es un consuelo a corto plazo, es un verdadero suicidio a la larga.

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  30. La ausencia se refiere, en fin, a todo lo que está cambiando en la zona y que puede permitir hablar de un nuevo Oriente Medio. Hasta cierto punto –con la excepción del capítulo dedicado a Al Qaeda–, este libro se aproxima a la región como lo hubiera hecho cualquier otro autor hace tres décadas. Pero es posible que los actores estén cambiando. Por ejemplo, es más que dudoso que, salvo la excepción de Irán, la seguridad de Israel se encuentre amenazada por sus regímenes vecinos. Pero la seguridad de Israel sí está amenazada, sólo que por otras fuerzas, no estatales, de reciente aparición. Desde Hezbolá en el norte a Hamás en el sur, y la yihad islámica por todas partes. ¿Hasta qué punto bajo los Estados nacionales se están desarrollando otras fuerzas, pan-nacionales o transnacionales, tan importantes, si no más, que aquéllos? ¿Cuáles pueden ser las implicaciones para la estabilidad y la seguridad en la zona?

    Decíamos antes que ninguna visita rápida puede aspirar a ser exhaustiva. Y esta obra es una excelente introducción al Oriente Medio desde una perspectiva que quiere romper con los moldes tan nefastos con los que solemos acercarnos a la región. Su problema esencial es que se nos hace corta. Hoy ya hay un problema geográfico para delimitar qué cabe y qué no cabe en la definición de Oriente Medio. No en vano en los últimos años se ha venido hablando del Gran Oriente Medio como una zona amplia que va desde Marruecos hasta Afganistán. Bin Laden plantea aún una región mayor, en su lucha por reconstituir el califato desde Al Ándalus a las Filipinas. No me cabe la menor duda de que, desde una óptica clásica, el Oriente Medio es de lo que se trata en este ensayo, básicamente el mundo árabe en torno al Golfo. Pero si tenemos en cuenta todas esas otras fuerzas que trascienden las fronteras nacionales, el Oriente Próximo se vuelve cada vez más próximo, hasta estar pegado o incluso dentro de nosotros.

    Hay algo que sí que echo en falta en esta guía para ser de verdad políticamente incorrecta: abordar cómo lo que sucede en Oriente Próximo tiene una repercusión directa en las comunidades musulmanas que se han afincado entre nosotros como emigrantes. Internet ha permitido la constitución de una red virtual de radicales a quienes les separa del salto al terrorismo activo una delgada línea, y no de color rojo, precisamente.

    Ahí es donde el realismo fracasa: tendremos eso que se llama homegrown terrorism, esto es, la existencia de terroristas islamistas nacidos o residentes en suelo europeo y radicalizados aquí, entre nosotros, mientras se benefician del sistema de bienestar que tanto nos cuesta, durante tanto tiempo como persistan los problemas del radicalismo en el Oriente Próximo. Y como Martin Sieff declara, esos problemas (...) no se van a resolver porque israelíes y palestinos firmen un acuerdo de paz finalmente. Porque, sencillamente, ese conflicto no es el origen de todos los otros males.

    Cuando lean este apasionante ensayo se darán plenamente cuenta de ello, y de cuáles y cuántos son los problemas que hay que intentar resolver. Antes de que sea demasiado tarde y se vuelvan completamente contra nosotros. Ya nos han estallado varios en nuestras manos, y no necesitamos más explosiones. Al menos por aquí.

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  31. http://www.youtube.com/watch?v=FPVa41EwqTM

    [Pallywood es un documental que muestra cómo los territorios palestinos se convierten en auténticos estudios de cine para fabricar la propaganda anti-israelí que vemos cada día en los medios.]

    (LD)

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  32. "Urkullu considera un "exceso" retirar pintadas y carteles proetarras

    En una entrevista radiofónica el líder del PNV ha sido capaz de calificar de "excesos" la retirada de pintadas o carteles relacionados con ETA y, al mismo tiempo, presumir del "empeño de más de 30 años" de su partido en la deslegitimación del terrorismo."

    http://www.libertaddigital.com/nacional/urkullu-considera-un-exceso-la-retirada-de-pintadas-y-carteles-proetarras-1276364473/

    El presidente del PNV prefiriendo que haya pintadas o carteles de esa banda de "exaltadillos" tan conservadora, tan liberal y tan de derechas como es ETA, ¿verdad? ¡Qué sinvergononería canalla!

    Una interesante lectura:

    http://libros.libertaddigital.com/salamandras-fascistas-1276236787.html

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  33. Otra lectura interesante:

    "LA ALDEA DEL ALEMÁN
    Los nazis llevan chilaba
    Por Mario Noya

    La aldea del alemán o el diario de los hermanos Schiller. O el silencio de los carneros. O el enemigo en casa. O los nazis llevan chilaba. Sea como fuere, qué libro formidable, ya saben, muy temible y que infunde asombro y miedo, cómo arden y queman sus páginas. Cuánto aclara cuando brama el argelino Boualem Sansal.


    La aldea del alemán o el diario de los hermanos Schiller. O el silencio de los carneros. O el enemigo en casa. O los nazis llevan chilaba. Sea como fuere, qué libro formidable, ya saben, muy temible y que infunde asombro y miedo, cómo arden y queman sus páginas. Cuánto aclara cuando brama el argelino Boualem Sansal.
    La aldea del alemán es el diario de los hermanos Schiller, los varones Rachel (Rachid + Helmut) y Malrich (Malek + Ulrich), hijos de una víctima que fue verdugo. Hijos de Hassan Hans, Sidi Murad, pasado a cuchillo por los psicópatas del GIA en 1994, medio siglo después de que, como Hans Schiller, orgulloso miembro de las psicopáticas SS, gaseara ufano a los judíos en los campos de la muerte de la más asesina que vieja Europa.

    El primero en saberlo, que su querido padre fue un espantoso criminal, fue Rachel. Cuando desde la carcomida Francia posmoderna acudió a guardarle luto a Argelia, ese cóctel explosivo de bazar, islam y socialismo bien cargado de terror y represión. Allí, entre los papeles del muerto, converso a la religión de Alá en el 63, héroe de la independencia argelina, venerable cheij de Aïn Deb, encuentra su libreta militar y, guardadas como oro en paño, tres insignias: de las Hitlerjugend, de la Werhmacht y de las Waffen-SS. Y, en un trozo de tela, el Totenkopf, siniestro emblema de las Schutzstaffel. Es entonces que afronta que se enfrenta al Holocausto, a la Shoá: a

    un asunto por el que se condena hasta al propio Dios, y mi padre es su artífice.

    Y no podrá superarlo. Arrasado por la tiranía de la penitencia (ya tardan en leer a Pascal Bruckner), se castigará por los pecados de su padre dándose muerte.

    ¿Con qué, Rachel hijo de Hans, gaseador de judíos?

    Sí. En su garaje.

    ***

    Porque era el exacto anverso de un nihilista, Rachel testará un diario abrasivo, documental, su vida en carne viva, un clamor. Que recibirá su hermano, un bala perdida, "un electrón libre", chusma de la Cité, donde

    los éxitos individuales generan envidia, levantan ampollas, montañas de frustraciones,

    que llevan a tantos al lumpenaje o a las sórdidas y radiactivas mezquitas de los imanes más cafres y sanguinarios, que son peores que el jaco:

    Es imposible de imaginar: bastan tres sesiones para crearte dependencia. Y hay cinco [sermones] al día, y ni un día de descanso en todo el año. No se habla (...) más que de eso, la verdadera vida, el paraíso, la yenna, como dicen ellos, las huríes, los compañeros del Profeta, los santos de la Edad de Oro, la civilización de Dios, la fraternidad, luego se sonríen caballerosamente dándose el abrazo de los ex combatientes de las guerras santas, pensando en Jerusalén, Al Qods, como dicen ellos. Al principio, todo iba bien, cantábamos con gusto, pero luego llegaron otros tipos dirigidos por un imán del GIA, y la apacible rutina (...) se convirtió en pesadilla obsesiva, una locura tan grande que nos fascinó. No hablábamos más que de eso, la yihad, los verdaderos mártires, los infieles, el infierno, la muerte, las bombas, el diluvio de sangre, el fin del mundo, el sacrificio de uno mismo y el exterminio de los demás (...)

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  34. "En un primer momento será su propio lumpenismo lo que le apartará de ese cáliz infecto: no tenía otra cosa que hacer que morir matando en Afganistán o en lugarejos aún peores. Luego, lo que le pasó a sus padres. Final y decisivamente, el suicidio de su hermano. Entonces, al distanciamiento temeroso le sucedió la furia:

    Al imán de la torre 17 hay que rebanarle el pescuezo antes de que sea demasiado tarde.

    Malrich, analfabeto funcional, se forzará a leer los papeles, los puñales de su hermano; los libros de la Guerra y la Shoá ("Parece mentira, pero yo no sabía nada de aquella guerra, de esa historia de exterminio"); y, conmovido, iracundo, escandalizado, romperá a escribir, a denunciar, a ilustrar a sus semblables, sus frères de la banlieue, acerca de lo que pasó en Europa hace medio siglo... y de lo que, si seguimos mirando para otra parte, o chamberlainando, pasará, más mañana que pasado:

    –¿Conocéis a Hitler?

    Silencio. Miradas. Murmullos.

    –Vale. Nadie sabe quién es, mejor, así es más sencillo. Sigo.

    "En su época, no habíamos nacido todavía. Nuestros padres tampoco, o acababan de nacer, salvo el mío, que ya era un atleta de unos quince años. Hitler era el Führer de Alemania, una especie de gran imán con gorra militar y chupa negra. Al llegar al poder, instauró una nueva religión, el nazismo. (...) Prohibió a los alemanes un montón de cosas, como acaba de hacer el imán de la Cité, luego, cuando los adiestró bien y se convirtieron en verdaderos nazis, locos por su religión y por su Führer, decretó que los judíos, los extranjeros, los emigrados, los enfermos, los de brazos rotos como tú, Manco, (...) los fenómenos como Cinco-pulgares, (...) los de sangre mezclada como mi menda (...) y los tontainas como Raymindundi tenían que desaparecer. (...) Hitler ordenó a todos los judíos de Europa (...) que llevaran una estrella amarilla en el pecho para facilitar el trabajo a los gendarmes (...) A todas esas personas, millones de ellas, las pasó por el incinerador de basura (...)".

    Murmullos. Cambios de postura. Toses, tosecillas, carraspeos. Nunca habían estado tan formalitos.

    –Todo lo que digo es verdad, está ahí, en los libros, os enseñaré fotos si me prometéis mirarlas sólo un instante. Si no, la liamos, os pondréis malos para el resto de vuestras vidas. No podréis creer que sois seres humanos, que vuestros padres son seres humanos, que vuestros amigos son amigos de verdad, unos tíos cojonudos como nosotros. Rachel lo comprobó todo, investigó, se fue a Alemania y a Polonia, visitó los incineradores, lo vio con sus propios ojos.

    Transcribo la pregunta de Idir-qué, en modo descodificado:

    –¿Por qué hizo eso Rachel?
    –Ahora os lo cuento –le contesté.

    "Un día, el mundo entero se movilizó contra esa locura, acabaron con el imán supremo –el Führer– y todos sus emires, y ocuparon Alemania. Entonces fue cuando se encontraron los campos de exterminio. Había decenas y decenas de ellos, los muertos se contaban por millones y los supervivientes se parecían tanto a cadáveres que no sabían cómo hablar con ellos. Cuando los islamistas degollaron a mis padres y a los demás vecinos de la aldea, Rachel se puso a pensar. Entendió que el islamismo y el nazismo estaban cortados por la misma tijera. Quiso ver lo que nos esperaba si los dejaban actuar, como pasó en Alemania, en Kabul o en Argelia, donde los montones de cadáveres que dejan tras de sí los islamistas no se pueden contar, y como puede pasar aquí en Francia, donde existen gestapos islamistas a punta pala. En realidad, le dio tanto miedo que se suicidó. Creía que ya era tarde, se sentía responsable, decía que el nuestro era un silencio cómplice, que ya habíamos caído en la trampa y que de tanto callarnos y fingir que dialogamos con sensatez, acabaríamos convertidos en kapos, sin darnos cuenta, sin ver que los demás, los que nos rodean, ya lo son".

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  35. Tenía que apartarme, ustedes comprenderán. Vuelvo y me pregunto si se pasará Obama un día por la Cité, vendiendo como en El Cairo irredentismo islámico. Si Francia se lo hará de una maldita vez mirar: los boquetes de su modelo de integración, su problema con los fanáticos de Alá. Si los comisarios de Educación para la Ciudadanía meterían preso a Boualem Sansal.

    "La vida es de una tristeza sin nombre", anota Malrich justo antes del párrafo final de su diario, tan significativo. El diario. El párrafo.

    Mis amigos y yo hemos empezado a decir que ha llegado la hora de levar anclas y de irnos a morir a otro lugar. Aunque también decimos que debemos resistir y luchar. Un día estamos convencidos de que merece la pena y al día siguiente de que no vale un pimiento. Quién podrá liberarnos de este sinvivir.


    BOUALEM SANSAL: LA ALDEA DEL ALEMÁN O EL DIARIO DE LOS HERMANOS SCHILLER. El Aleph (Barcelona), 2009, 250 páginas.

    MARIO NOYA, director de LD LIBROS."

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  36. El gran f.Josepho:

    "La sátira
    Consejo a ZP sobre Chaves
    Fray Josepho

    ¿A Chaves le alcanza el lodo?
    ¡Todo!

    ¿Su asunto tiene un aspecto?
    ¡Infecto!

    ¿Y para ser más exacto?
    ¡Putrefacto!

    Tras las noticias de impacto,
    con Chaves hay un conflicto
    y has de cesarlo en el acto,
    pues está, en sentido estricto,
    todo infecto y putrefacto."

    Nunca mejor dicho:

    http://www.elmundo.es/elmundo/2009/07/10/elblogdesantiagogonzalez/1247209320.html

    Mientras la banda asesina marxista-leninista pone explosivos, ese tan "conservador y de derechas" PNV estaba criticando la eliminación de carteles y propaganda de los criminales que pertenecen a dicha banda terrorista. Siempre les pilla en otros menesteres a los peneuvistas los "acuses de recibo" de la ETA. Mientras unos matan, los otros preocupados por que se borre del mapa cualquier apología y homenaje a los causantes de ese terror. Canallesco e infame.

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  37. Solo con leer los larguisimos comentarios se te va el dia. Pasaba por aca y me rendi a mitad de camino. No me interesa la intoleracia que expresan algunos de los comentaristas. Cuando aprenderemos a escuchar a las personas que piensan diferente!!!!

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  38. A mí me encanta que se introduzcan interesantes artículos, con sólida argumentación y un razonamiento que denota un gran nivel intelectual y que permite serias reflexiones al respecto.

    Por el contrario, resultan mucho más estériles ciertos comentarios trólicos de quienes sólo busca la etiqueta, como dice el gran Rodríguez Braun, quieren etiquetar enseguida a uno para evitar el razonamiento, para eludir pensar y reflexionar de forma prolija y concienzuda, prefiere lo fácil, el epíteto manido y la demagogia maniquea y partidista. Incluso hay algunos arrogantes, de los del cordón sanitario y el espíritu antidemocrático manifiesto, que gustan de dar lecciones de "tolerancia" a otros aunque no soportan que se les contradiga porque se hace con argumentos, con un debate serio y eso lo rehúyen porque desean el comentario escueto con el que calificar rápidamente al adversario y evitar hablar con cierta capacidad de raciocinio y mantener un debate de cierto rigor intelectual. Hay algunos que prefiere "despachar" en breves líneas o con cuatro palabras desechando aquellos que no les gusta oír, e incluso aullando escocidos ante las verdades.

    Como digo, yo prefiero los textos densos, que no farragasos, y bien concatenados que tengan cierto nivel intelectual porque además de invitar a la reflexión, enriquecen enorme y categóricamente, algo poco habitual muchas veces por la bazofia de la que algunos se alimentan que no es sino la mera soflama propagandística, el esloga panfletario repetido un determinado número de veces, pero sin saber exponer una sola idea, por eso, son de agradecer comentarios con tanta enjundia y tan bien estructurados como los que a veces se traen por aquí, suponen un estímulo intelectual, que sólo suponen una pérdida de tiempo a aquellos amantes de la desidia, la pereza, los que prefieren sentarse ante la caja tonta de la telebasura y otros menesteres de igual calibre. Pero, claro, qué podemos esperar cuando se premia la mediocridad y la inoperancia, y sin embargo, están mal vistos valores como el sacrificio, el trabajo o el esfuerzo por poco que éste sea.

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  39. Por cierto, no estaría de más echar un vistazo a un gran artículo del reciente -y tristemente- desaparecido C. Semprún Maura sobre la cuestión:

    "Nº 15 - ANTISEMITISMO
    ¿Soy judío?
    Por Carlos Semprún Maura

    LA ILUSTRACIÓN LIBERAL

    "Advertimos que detrás de cada tirano se esconde un judío".
    Carlos Marx

    Fue leyendo El laberinto español de Gerald Brenan, traducido y publicado por "Ruedo Ibérico" (París, 1962) como me enteré de que era judío. Escribe el autor: "Maura era sin embargo un hombre de honor e íntegro, que en ciertos aspectos descuella sobre todos los demás políticos del reinado de Alfonso XIII (....) a pesar de su origen judío (era por su familia un chueta de las Islas Baleares) fue el único español a quien el rey no trataba de tú". (p. 26). Otros historiadores, como Hugh Thomas, coinciden o repiten esta afirmación: los Maura son de origen judío, o "chueta" de Mallorca, y hasta Valle-Inclán, en una de sus obras de teatro, "Luces de Bohemia", si mal no recuerdo, le insulta a mi abuelo materno como reaccionario y chueta. Los hay, claro, que lo niegan, sobre todo en la familia Maura, declarando que es un infundio malévolo, un insulto facilón, de sus enemigos políticos. Porque los términos de "chueta" y más universalmente "judío", han sido términos insultantes desde hace siglos y hoy lo vuelven a ser, tal vez más que nunca. Para terminar con esta historia familiar, de un interés muy relativo, hubo evidentes cruces, y la madre de mi madre Susana, hija menor de don Antonio, era una Gamazo, familia perfectamente "goy", por lo visto. Estos cruces son frecuentes en España y la "sangre pura" es difícil de demostrar científicamente.

    El caso es que al leer estas líneas de El laberinto español, en 1962, sentí una extraña alegría y, sin perder un segundo, telefoneé a mi, hoy difunto, hermano Paco, para darle la buena nueva. Él también se alegró, y desde entonces presumíamos de nuestro marranismo, sobre todo ante antisemitas, incluyendo, no faltaba más, miembros de nuestra propia familia. Esto constituía una ruptura ingenua, infantil casi, con la tradición familiar sempruniana, perfectamente católica, apostólica y romana, en la cual el peor insulto que de niños nos echábamos en cara, a la menor manifestación de egoísmo, por parte de alguno de los hermanos, era precisamente el de "¡judío!, ¡judío!, ¡judío!", y además escupiendo para manifestar nuestro asco.

    Pero vayamos a cosas más serias. Resulta que de niños y adolescentes vivimos en la Francia ocupada por los nazis y que yo vi la primera estrella amarilla en la solapa de una señora, vestida de gris y aparentemente tímida, en la cola de un mercado de Saint-Leu la Forêt, arrabales de París, en 1942. Vi florecer esas siniestras estrellas en las solapas, y desaparecer las solapas y las personas que las llevaban. Siempre recordaré la violenta impresión que me procuró esa primera estrella amarilla y cómo al volver a casa pedí explicaciones a mi padre y cómo no me las dio, abrumándome con referencias históricas, vagas y confusas, y, las cosas como son, bastante antisemitas, para concluir declarando que era una guerra tremenda, y que, comparada con los bombardeos y sus miles de víctimas, con los mortíferos combates en los frentes y a los demás desastres de la guerra, esa estrella amarilla, era, desde luego, una humillación, pero nada más. En ningún momento hizo la menor relación, en sus parrafadas, entre esa "humillación" y la masacre de inocentes. Es cierto que, por aquellos años -1942-43-, no se conocían exactamente los detalles del genocidio. Aquello se supo, con pelos y señales, y para todo el mundo, al finalizar la guerra, en 1945.

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  40. "Lamento tener que reconocer que, en muchas de sus "explicaciones", mi padre aludía a una supuesta culpabilidad "histórica" de los judíos, cosa muy presente no hace tanto, y aún hoy, en la tradición católica, y mi padre era católico de "comunión diaria", como se decía. Lo cual tiene bastante de aquelarre si se piensa que Jesucristo era judío, y que las bases de la religión católica constituyen algo así como un cisma de la religión hebrea, la primera de las tres religiones monoteístas. Pero esa es otra historia, y yo no soy monoteísta, sino ateo.

    Aunque se comenzaron a conocer bastantes datos, desde 1944, en la Francia liberada (o en Italia, pongamos), y los testimonios de los judíos que habían logrado escapar a las redadas de la policía de Vichy, o de los nazis, así como los de las organizaciones caritativas y/o de resistencia, que denunciaban la participación muy activa de las autoridades de Vichy, en la gigantesca deportación de los judíos en Francia, como en toda Europa ocupada por los nazis. Por entonces, en 1944, se conocía esa monstruosidad: miles de familias, por ser judías, eran detenidas y desaparecían. Su destino constituía una incógnita, y el peor pesimismo resultó ser un realismo, pero los detalles de ese horror absoluto, se califique como Shoa, Holocausto o, más llanamente, exterminio, se conocieron cuando fueron liberados los campos nazis, en 1945, y desde el punto de vista informativo, recuerdo los reportajes en directo, alucinantes, de los cámaras del Ejército norteamericano. Uno de ellos era Samuel Fuller, luego cineasta hollywoodiano, cuya obra no me entusiasma pero al que conocí en París, poco tiempo antes de su muerte, y que jamás logró olvidar lo que había visto entonces, en 1945, en Alemania y Polonia.

    Tras el escándalo gigantesco producido por la revelación de la Shoa, con pruebas, datos, fotos, documentales, archivos y cientos de miles de cadáveres ambulantes, que morían en los hospitales, cuando llegaban a ellos, el antisemitismo, vieja tradición de las religiones católica, ortodoxa, y de otras tradiciones populares y políticas, y hasta literarias, se topó con una histórica censura, un tabú: no se podía seguir siendo antisemita sin arriesgarse a pasar por ser nazi, y eso, desde luego, no estaba bien visto en aquellos momentos de euforia "democrática", que había vencido el mal absoluto, el nazismo. Y era el mal absoluto. Escritores tan diferentes como Georges Bernanos o Henry Miller, antisemitas, declararon que después de Auschwitz no podían seguir siéndolo. Es solo un ejemplo.

    Esa era la fachada, la versión oficial, pero inmediatamente después de la victoria aliada, el antisemitismo -que no había muerto, sólo se había disimulado- comenzó a lanzar sutiles rumores en las conversaciones privadas, en algún artículo o libro, etc. Los dos temas centrales de estos rumores antisemitas, que cualquiera que tenga el extravagante privilegio de ser viejo conoce de sobra, fueron los siguientes: la propaganda filosemita (en Francia no se utilizaba entonces el termino de "lobby judío") exagera muchísimo, no hubo tantos muertos en los campos nazis, y esa infamia contable, iba poco a poco reduciendo el número de víctimas inocentes; no fueron 6 millones, fueron 5, luego 4, luego 3, y hace unos diez años, en Barcelona, vi por televisión a ya no recuerdo, ni me importa, el nombre de un "negacionista" español, declarar, irónico: "Os voy a dar una buena noticia, los judíos que murieron en los campos nazis, sólo fueron un millón". Como si un millón de muertos fuera lo mismo que encender un cigarrillo y tirar la colilla, algo sin la menor importancia. Claro, detrás de esa mentira, apenas se esconde la propaganda racista: los judíos y sus amancebados, mienten en cuanto al número de muertos, porque siempre mienten, y siempre han mentido, y contra más muertos se inventen, más dinero podrán robar a los Gobiernos acomplejados."

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  41. Como ven, es muy interesante lo que ya entonces apuntaba el gran "bon vivant", así que si quieren seguir leyendo hasta el final, no se lo pierdan en...

    http://www.libertaddigital.com/ilustracion_liberal/articulo.php/364

    También resultaría muy recomenable recordar ciertos apuntes históricos como los que aporta el erudito polígrafo César Vidal:

    http://revista.libertaddigital.com/judios-que-combatieron-por-hitler-1275320916.html

    O la ceguera de Occidente que tan magistralmente disecciona Mark Steyn:

    http://revista.libertaddigital.com/primero-fueron-a-por-los-judios-1276231409.html

    O lo que ya decía el GEES:

    http://www.gees.org/articulo/6237/38

    Y hay que tener mucho cuidado:

    http://untoqueliberal.blogspot.com/2009/05/eeuu-alerta-del-antisemitismo-en-espana.htm

    http://politicamenteconservador.blogia.com/2006/081701-hollywood-se-calla-ante-el-antisemitismo-progre.php

    http://la-voz-liberal-melvin.blogspot.com/2009/05/bazofia-antisemita-en-el-pais.html

    http://www.blogdepolitica.com/espana/psoe/jose-luis-rodriguez-zapatero/el-antisemita-y-sus-defensores-305/

    Tampoco dejen de leer a Ana Nuño:

    http://revista.libertaddigital.com/conciencia-de-occidente-ayaan-hirsi-ali-1276236478.html

    Un periodista italiano políticamente incorrectísimo que tampoco se calla:

    http://www.libertaddigital.com/opinion/dario-migliucci/el-antisemitismo-estropea-la-feria-del-libro-de-turin-43457/

    Chávez, populista sí, pero también antisemita:

    http://vorzheva.wordpress.com/2008/01/14/chavez-y-el-antisemitismo-en-venezuela/

    Sobre el tema, el gran Alberto Benegas Lynch:

    http://www.eldiarioexterior.com/noticia.asp?idarticulo=20121&subtema=

    Hay mil ejemplos, argumentos, análisis, opiniones, hechos evidentes que constatan claramente la ola de neoantisemitismo que está inmersa en el pensamiento izquierdista/progre en la actualidad. Es un grave peligro, pero la izquierda ha hecho suya una perversa ideología que no retrotrae a las páginas más negras del siglo pasado. La izquierda cada vez más intolerante, intransigente, liberticida, siniestra... va hacia atrás.

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  42. Y Esto no viene de ahora:

    http://www.libertaddigital.com/opinion/editorial/pacifismo-antisemita-32551/

    Y hay montones de ejemplos, verbigracia:

    "Criminalizar a los judíos en conmemoración del Holocausto


    El 27 de enero se celebra en todo el mundo el "Día de la Memoria del Holocausto" al cumplirse el 61 aniversario de la liberación del campo de concentración y exterminio de Auschwitz. El PP ha hecho un comunicado de prensa destacando la necesidad de honrar a las víctimas, no sólo como acto de repudio al brutal exterminio que padecieron más de seis millones de judíos, sino como el mejor medio de atajar "el auge de los negacionistas del Holocausto –como la República Islámica de Irán, que también destaca por la ejecución de homosexuales, o los grupos neonazis en toda Europa– que siguen propagando la negación de esos crímenes reproduciendo así algunas de las peores formas de judeofobia que buscan su excusa en la mera existencia, legítima, del Estado de Israel".

    Desgraciadamente, la infame vigencia del antisemitismo no se reduce al negacionismo, tal y como el que predican las autoridades iraníes o los grupos neonazis. Israel es una isla rodeada de fanatismo islamista, tan criminalmente antisemita como el que hizo gala el nacionalsocialismo, y en Europa los grupos neonazis no son los únicos que se niegan a verlo y a denunciarlo.

    Hay un antisemismo ambiental y generalizado que, si bien no llega a las cotas de negar la realidad del holocausto, sí se niega abiertamente a reconocer el vigente intento de genocidio que los judíos padecen desde antes del establecimiento del Estado de Israel. Es más, criminalizan a los judíos precisamente por defenderse, tal y como, por ejemplo, han hecho las autoridades socialistas del municipio madrileño de Ciempozuelos, que no sólo se han negado a honrar a las víctimas del exterminio nacionalsocialista, sino que han acusado a los judíos de perpetrar un inexistente "genocidio palestino".

    Seguro que, a pesar de la vileza de sustituir el "Día de la Memoria del Holocausto" por el "Día de conmemoración del genocidio palestino", ni la alcaldesa de Ciempozuelos presentará la dimisión ni nadie se la exigirá y casi ningún medio denunciará la infamia. ¿Y sólo nos hemos de alarmar por la república islamista de Irán y por los grupos neonazis que pululan por Europa?"

    http://www.libertaddigital.com/opinion/editorial/criminalizar-a-los-judios-en-conmemoracion-del-holocausto-35575/

    No obstante, si alguien quiere ilustrarse bien sobre el actual antisemitismo muy radicalizado en la izquierda actual para no seguir nadando en la ignorancia -salvo que sea un acólito fanático que no atiende a razones, argumentos y verdades-, es muy recomendable el trabajo "EL NUEVO ANTISEMITISMO" de Sultana Wahnón en los Cuadernos de Pensamiento Político de FAES y que lejos de pasar de moda, es cada vez más actual:

    http://documentos.fundacionfaes.info/document_file/filename/374/00059-02_-_el_nuevo_antisemitismo.pdf




    http://sefaraddigital.blogspot.com/

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