miércoles, 7 de diciembre de 2011

La fuente del olvido de Bono

Tras el triunfo electoral del PP y el hundimiento socialista, José Bono, el aún presidente del congreso, nos pide que nos sumerjamos en las aguas del mitológico río Lethes. Según los antiguos griegos beber de las aguas de este río hacía que las almas difuntas olvidasen sus vidas pasadas antes de reencarnarse. Y eso es lo que desea Bono, que todos olvidemos los siete años del zapaterismo para que él pueda reencarnarse en un español decente.

El exministro de defensa quiere que olvidemos como, en la época en que mandó sobre los ejércitos españoles, fueron estos denigrados, manipulados y vilipendiados como nunca antes. Después sería superado por la separatista Chacón. También desea que no recordemos toda la indecencia de Zapatero en su compadreo con eta, la nefasta gestión socialista de la economía, la política de división de la sociedad española y las manipulaciones del 11-M.

Al contrario que el expresidente de Castilla–La Mancha, yo recomiendo beber de las aguas del río Mnemósine, que provoca que lo recordemos todo, porque con lo que nos han hecho pasar estos golfos en estos siete años, lo último que podemos hacer es olvidar. De todas formas el cambio de gobierno hace, en ciertas personas, el mismo efecto que la ingestión de las aguas de dicho río, basta con ver los avances en la búsqueda de la verdad en el 11-M.

2 comentarios:

  1. No puedo estar más de acuerdo... Es increíble la faz que luce este tipo, presunto beneficiado de innumerables golosinas monetarias que nadie se atreve a investigar, dueño de oscuros secretos,manipulador nato. Es impresentable, la verdad, y el tío es que no se apea de la burra, ande o no ande. Me guardo mi opinión más íntima sobre él.

    ResponderEliminar
  2. Es increíble que tantos años más tarde sigamos prácticamente igual. En vez de avanzar nos estancamos o incluso retrocedemos. Un placer echar un vistazo a tus reflexiones pasadas.

    ResponderEliminar

Puedes opinar lo que quieras, siempre que lo hagas con respeto, pero recuerda que uno es reo de sus palabras y dueño de sus silencios, así que tú mismo. Ah, y yo solo me hago responsable de lo mío, que ya es bastante.