lunes, 25 de octubre de 2010

Hacia el fin de la democracia

Más allá de unas votaciones de vez en cuando, una democracia se basa en la separación de poderes y en el contrapeso entre las distintas instituciones que lo ostentan. Los socialistas, en este país, nunca han ayudado mucho a fortalecer estas dos ideas, y la primera, solo cuando les convenía. Desde que Alfonso Guerra diese el paseillo a Montesquieu esta democracia, nacida en 1978, no ha estado muy boyante, la verdad. Pero el último cambio realizado por Zapatero en el gobierno, puede ser su puntilla. Ya sea por desconocimiento, o porque le da igual, Zapatero ha eliminado uno de los contrapoderes más importante en una débil democracia, como la nuestra, la de los servicios de información policiales.

Cuando en tiempos de Aznar se abordó la reforma de los servios secretos españoles, se barajaron, no solo varios tipos de estructura, sino su adscripción. A parte de las ambiciones personales de los poderosos de entonces, se concluyó que el CESID –desde entonces CNI– debería permanecer orgánicamente en el ministerio de Defensa y al servicio directo de la Vicepresidencia, fuera siempre del ámbito del ministerio del Interior –que controla los servicios de información de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía– para que no estuviese toda la información del Estado en unas solas manos.

Ahora, con la ascensión de Alfredo Pérez Rubalcaba a vicepresidente 1º, Zapatero ha puesto bajo su control la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos de Inteligencia, con mando directo sobre el CNI, y al mantenerlo en Interior sigue teniendo el control del sistema de escuchas Sitel y de los servicios de información de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía. Nadie en todo en todo el reinado de Juan Carlos I, desde que Fraga fuese también vicepresidente y ministro de Interior con Arias Navarro, ha tenido tanto poder.

Esta acumulación de poder, que es malo en cualquier democracia, que es malísimo en una débil democracia como la nuestra, es aterrador cuando quien lo detenta es un personaje como Alfredo Pérez Rubalcaba. Silenciador del gobierno de Felipe González, cuando se estaba destapando el GAL. El héroe del 13M: “no merecemos un gobierno que nos miente”. El negociador con eta. El ocultador del caso Faisán.

¿Qué nos deparará el futuro con un PSOE dispuesto a todo por mantenerse en el poder? ¿Sobrevivirá la poca democracia que nos queda a Alfredo Pérez Rubalcaba?

3 comentarios:

  1. ¿Será el sucesor?

    ResponderEliminar
  2. Entre Rubalcaba y Bono andará el juego...

    ResponderEliminar

Puedes opinar lo que quieras, siempre que lo hagas con respeto, pero recuerda que uno es reo de sus palabras y dueño de sus silencios, así que tú mismo. Ah, y yo solo me hago responsable de lo mío, que ya es bastante.