lunes, 26 de enero de 2009

El regreso de Aznar por Joaquín Vila

“Lo único que le faltaba al PP para descoyuntarlo del todo: una trama de espionaje interna, en la que unos se acusan a otros de andarse fisgoneando. Aún no se sabe si hay algo de cierto en todo este escándalo. Pero si “El País” anda azuzándolo, algún socialista o algún allegado al alcalde de Madrid, debe de esconderse detrás filtrando papeles y fotos como un loco.”

Siga leyendo el artículo colgado por Joaquín Vila en el Imparcial.

3 comentarios:

  1. Proyecto Zetapé hasta 202027/1/09 09:13

    Sí, por favor, que se presente, que se presente!

    Orgasmos virtuales, sólo de imaginárselo...

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  2. Ya, ya, mucha vulgaridad zeroliana como la del iletrado autor del comentario anterior que no esconde sino el temor ante el que fuera el mejor presidente de la historia de la democracia española.

    A la progresía actual le pasa con Aznar lo mismo que a los culés, empezando por Presidente de la República Independiente de Barça, Lapuerta, con Florentino Pérez, que es oír su nombre y echarse a temblar.

    Pero Aznar, para desgracia de muchos, no volverá. Cumplirá su promesa de sólo gobernar durante ocho años de su vida y está mucho más entregado a la actividad intelectual de FAES. Sin embargo, puede que vuelva, pero para poner orden en el partido que él refundó en 1990. Ante la deriva que está tomando su error Rajoy, aunque no lo admita, podría intentar quitarlo de ahí. Si priman sus valores y principios ideológicos, podría ayudar a Aguirre, con quien comparte un 93% de los planteamientos que han de regir en el PP, el problema surge con el ahijado de Fraga, Bertín Gallardón, que podría usar de chatanje a Ana Botella como debilidad de Aznar. Ya se sabe los rasteros que son algunos.

    Otros miran a Rato, con la situación económica con que nos encontramos, como la verdadera solución al desaguisado paniaguado de Rajoy. Pero Aznar no volverá, salvo su autoridad moral para reivindicar su legado y apoyar a quien lo perpetúe por la línea de la derecha liberal-conservadora que defiende FAES o María San Gil. De todas formas, aunque no sea de forma clara, transparente y explícita, las palabras de Aznar se temen, y últimamente sobre todo en Génova, porque desde los idus de marzo, desde la derrota mariana, siempre que ha hablado de su sucesor en el PP, lejos de elogiarle, ha sido para lanzar críticas más o menos veladas o sutiles que muchos han juzgado durísimas, luego podría ir a más. Pero volver a primera línea, desde luego como candidato, no parece factible.

    Pero le temen tanto que tiene que recurrir a la zafia vulgaridad de quien carece de argumentos y no le queda otra, por eso mismo orquestan campañas obscenas y tramas truculentas para derribar a Aguirre, y sobre todo, a lo que puede representar moral, ideológica y políticamente. Tienen miedo. Pavor. La izda., la progresía, tiene miedo a una verdadera alternativa del centro-derecha liberal capaz de librar la batalla de las ideas, acabar con los mitos progres, desde el mayo sesentayochista hasta el antiamericanismo o el antisemitismo pro-Hamás, pasando por esa cultureta del parásito subvencionado. Temen una alternativa que les deje desnudos otra vez como con la caída del Muro, y están dispuestos a todo por evitarlo. Y lo están demostrando. Como podemos ver.

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  3. Aznar es el mejor presidente desde Cánovas y es un refetente ideológico de la derecha liberal española, y prueba de su visión es la labor que realiza desde la atalaya de la Fundación FAES, que en la legislatura anterior pudo ser laboratorio ideológico del que nutrirse el PP, pero del que ahora parecen renegar los actuales genoveses de Rajoy.

    Aznar cuenta con la autoridad suficiente en el partido para poner las cosas en su sitio, y puede participar más con un candidato que tenga criterios similares a los que él representa, podrá implicarse más con personas de visiones parecidas a la suya, igual que cuando él mismo avaló de la mano del anterior Mariano a Manuel Pizarro, o igual que acompañó por deseo expreso suyo a Regina Otaola en elecciones en Lizarza.

    Pero volver como candidato no, sin embargo, eso de que Ana Botella fuese integrada en el equipo de Gallardón puede salirle caro. Muchos creen que la guerra fraticida aguirr-gallardón les perjudica a ambos, Gallardón quiere quitarse de encima a Aguirre porque sabe que en un congreso, la bases del PP apoyarían a Aguirre sin lugar a dudas, y Gallardón querría ocupar el puesto semivación de Rajoy sin tener que pasar por ningún congreso, examen o plebiscito que se le volvería en contra, de ahí que dé pábulo al rumor más rastrero o a la campaña más ignominiosa que se haga contra su rival. Y sí que es cierto que algunos dan el nombre de Rato, pero éste se mantiene en un silencio sepulcral, a pesar de que saben que contaría más con los liberales aguirristas que con gallardonitas acomplejados, pero ya le dijo Rajoy a Rodrigo: "pase lo que pase, no me pienso marchar". Así que a las bases no les quedará más remedio que echarlo, y lo que podía haber sido un buen candidato y gran opositor en la legislatura pasada hasta el 9 de marzo, acabará pasando a la historia como el que decapitó políticamente a San Gil, incitó a liberales y conservadores a marcharse del partido o motivó bajas como las de Ortega Lara. Luego se aferra a que lo hace por el bien del partido, para que no haya división, pero en cuanto estalla un escándalo en sus manos no tiene la determinación suficiente para poner los puntos sobre las íes, y también aduce que muchos le piden su continuidad, claro, aquellos cuya permanencia depende de la continuidad mariana. Sin embargo, es curioso que ya no se hable de su posible marcha o continuidad, sino de cuándo se producirá su marcha, tras el 1 de marzo o tras las europeas. Y el dilema vendrá después. ¿Qué sucederá entonces? Pues lo veremos (pronto).

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